Bruselas, Bélgica.- La Comisión Europea ha advertido este domingo que no aceptará incrementos en los aranceles más allá del 15% acordado el verano de 2025 con Estados Unidos, y ha reclamado a Washington «plena claridad» sobre sus intenciones tras la sentencia del Tribunal Supremo estadounidense que invalidó gran parte de la política arancelaria de Donald Trump.
Bruselas recordó que el acuerdo firmado por Ursula von der Leyen y Trump en julio de 2025, en Turnberry (Escocia), estableció un techo arancelario del 15% para la mayoría de productos europeos exportados a EE UU, a cambio de rebajas en gravámenes a bienes estadounidenses y compromisos de compra de energía y otros productos por parte de la UE.
La Comisión insistió en que «un acuerdo es un acuerdo» y que el pacto debe respetarse, pese a la reacción de Trump, quien anunció un nuevo arancel global del 15% (elevado desde un 10% inicial) tras el revés judicial del viernes. Bruselas teme que esta medida general se sume a los aranceles MFN preexistentes, superando el límite pactado y eliminando la ventaja competitiva otorgada a la UE.
El comisario de Comercio, Maros Sefcovic, mantuvo conversaciones el sábado con su homólogo estadounidense y el secretario de Comercio Howard Lutnick, aunque la Administración Trump aseguró que «honrará» el acuerdo, una promesa que Bruselas ve cada vez más lejana ante la incertidumbre generada.
En el Parlamento Europeo, el presidente de la comisión de Comercio, Bernd Lange, anunció que propondrá este lunes suspender la ratificación del pacto —pendiente de aprobación por la Eurocámara y el Consejo—, argumentando que la sentencia altera sus bases legales y crea «incertidumbre» en el comercio transatlántico.
La Comisión Europea subrayó que los aranceles impredecibles son «disruptivos», erosionan la confianza en los mercados y afectan las cadenas de suministro globales. Pidió estabilidad para preservar un comercio «justo, equilibrado y mutuamente beneficioso», y advirtió que la situación actual no favorece ese objetivo.
El pacto de 2025, controvertido en Europa por considerarse desequilibrado a favor de Washington, incluyó suspensiones arancelarias en productos industriales estadounidenses, facilidades para agrícolas y compras masivas de gas y petróleo por valor de cientos de miles de millones de dólares.