La agresión inocultable a Andrea
En las redes sociales, donde la senadora Andrea Chávez Treviño celebró su embarazo con una foto radiante, apareció el veneno: un comentario de Luis Roberto Terrazas Fraga, subdirector administrativo de la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Chihuahua. “Y los empujones dieron sus frutos”, escribió el funcionario desde su perfil personal. No fue un desliz; fue un acto deliberado de violencia de género digital que reduce la maternidad de una mujer pública a una grosería sexual.
Un policía que agrede
Terrazas Fraga, encargado de proteger a las ciudadanas de Chihuahua, eligió convertirse en agresor simbólico de una de ellas. Como subdirector de la DSPM, su comentario no solo ofende a Andrea Chávez; ofende a todas las mujeres que esperan que las instituciones las defiendan y no las humillen. Un hombre que debe combatir la violencia machista la ejerce con cinismo desde su escritorio municipal.
La tibia respuesta de Bonilla
Marco Bonilla, alcalde panista de Chihuahua, calificó el hecho de “reprobable” y ordenó abrir una carpeta en el Órgano Interno de Control. ¿Investigación? Sí. ¿Cese inmediato? No. Ordenó “respetar” a la senadora, como si el respeto fuera un favor y no una obligación elemental. En un gobierno que presume cero tolerancia, la tolerancia al machismo de sus funcionarios queda al descubierto.
Morena exige lo que el PAN no quiere dar
El Comité Ejecutivo Estatal de Morena fue claro: cese inmediato de Luis Terrazas Fraga por violencia de género contra la senadora y contra su futuro hijo. No piden sanciones tibias ni capacitaciones de género; exigen que un agresor deje de cobrar sueldo público mientras ofende a las mujeres. La diferencia entre ambos partidos queda en evidencia: uno protege a sus cuadros misóginos, el otro defiende a sus militantes agredidas.
Clara violencia política de género
Este no es un caso aislado de “mal gusto”. Es violencia política en razón de género contra una senadora de oposición en un estado gobernado por el PAN. El comentario busca deslegitimar a Chávez no por sus posiciones políticas, sino por su cuerpo de mujer embarazada. El mismo cuerpo que la derecha siempre ha querido controlar y ahora intenta ridiculizar.
Capital de la impunidad machista
Mientras el municipio investiga a su propio subdirector, las mujeres de Chihuahua siguen siendo asesinadas, desaparecidas y violentadas sin que la DSPM logre resultados contundentes. Ahora queda claro por qué: porque en sus filas anidan los mismos prejuicios que alimentan la violencia que dicen combatir. Un funcionario que bromea con “empujones” no puede ser quien proteja a las víctimas de golpes reales.
La maternidad como arma política
Andrea Chávez eligió anunciar su embarazo con orgullo. El funcionario panista eligió convertir esa alegría en burla. Detrás del comentario hay algo más profundo: el terror conservador a que una mujer joven, morenista y madre pueda seguir liderando. El panista parece no soporta que las mujeres sean madres sin pedir permiso ni disculpas.
Basta de investigaciones que terminan en nada
Si el Órgano Interno de Control termina con una simple amonestación o suspensión temporal, el mensaje será claro: en el municipio de Chihuahua se puede agredir a una senadora embarazada y conservar el cargo. La ciudadanía, especialmente las mujeres, ya no acepta más simulaciones. El cese de Terrazas Fraga no es un favor político; es el mínimo indispensable de decencia institucional. Chihuahua merece servidores que protejan, no que humillen.



