
Bonilla arranca en Juárez
El tablero político de Chihuahua comenzó a moverse con intensidad de cara al 2027 cuando Marco Bonilla rindió protesta como coordinador estatal de la Defensa de la Patria, la Familia y la Libertad en un acto masivo en Ciudad Juárez. La elección de la frontera como punto de partida no fue un descuido geográfico, sino un cálculo milimétrico: disputarle al obradorismo su bastión más codiciado y recordar que en el ajedrez chihuahuense, quien no pisa fuerte en el norte termina perdiendo la partida entera.
El evento rebasó lo esperado y la logística fue insuficiente, la concentración llego desde donde empieza la catedral y llegó hasta la ferrocarril, en sus primeros cien metros la concurrencia era rala de dos o tres mil personas, pero a partir de la Nueva Central, en donde la concentración ya no permitía caminar y la unica pantalla que colocaron a 120 metros del templete, fue totalmente insuficiente, por lo menos faltaron dos pantallas más y un mejor sonido, sin embargo la concurrencia aguantó más de cuatro horas de espera y se empezaron a hacer corrillos de amigos ante el insuficiente sonido. Simplemente la asistencia rebaso las mejores expectativas.
Arropado por la gobernadora Maru Campos y el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, Marco Bonilla intentó conectar con el pulso histórico de la región al recordar el papel de los juarenses en las luchas democráticas de 1983 y 1986. «Juárez no es la orilla de Chihuahua. ¡Juárez es el corazón que lo mueve y la puerta por donde México sale al mundo!», exclamó ante las bases albiazules para luego lanzar una de las consignas centrales de su discurso: «A Juárez hay que darle lo que le corresponde. No como un favor. Como un acto de justicia».
El diagnóstico que recogió en sus recorridos por el estado incluye reclamos reiterados sobre seguridad, salud, educación, empleo, infraestructura, transporte y agua, con el miedo constante a que la delincuencia organizada ahogue la tranquilidad comunitaria. Ante ello, su postura fue tajante: «A los delincuentes no se les abraza, a los delincuentes se les enfrenta con toda la fuerza de la ley». En materia médica, expuso las dificultades para conseguir medicamentos y consultas en las comunidades alejadas, mientras que en el terreno político llamó a superar las disputas regionales bajo la premisa de que «Chihuahua no necesita más pleitos. Necesita soluciones».
La descarga más ruda de la tarde corrió a cuenta del líder nacional panista, Jorge Romero Herrera, quien le entregó la constancia a Bonilla y aseguró que en la entidad «los guindas jamás van a pasar», tildando al gobierno de enfrente de «traidor» y «estafador».
Sin baches, sin corrupción y sin La Barredora
Tras la fachada de fiesta partidista, la presidenta estatal del PAN, Daniela Álvarez, clavó el bisturí político con un mensaje directo y sin rodeos. Sostuvo que Ciudad Juárez agoniza, pero que no está peor gracias a la labor de la gobernadora Maru Campos, poniendo énfasis en que Marco Bonilla ya demostró que sabe gobernar y dar resultados.
Su participación fue muy breve y con un tono severo y combativo frente a las bases, la dirigente aseveró que se recuperará la frontera para tener una ciudad limpia, sin baches, sin corrupción y sin La Barredora, advirtiendo tajantemente que el municipio no será moneda de cambio y que el blanquiazul va por el rescate total de la plaza rumbo al 2027, dio el tono de lo que será cu campaña como candidata del PAN a la alcaldía de Ciudad Juárez: recordar una y otra vez que Andrea Chávez está indisolublemente unida al senador adán Augusto López y por ende a La Barredora.

Daniela Álvarez empuña el bisturí
La disputa por Ciudad Juárez ya comenzó a calentar motores de cara al proceso electoral. En esta frontera , la presidenta estatal del PAN, Daniela Álvarez, se perfila firmemente en la cima de las preferencias internas para la alcaldía, moviéndose en rangos que rondan el 60 por ciento en las preferencias electorales. Su irrupción no es menor: encabeza las listas blanquiazules desde principios de año y se vislumbra como la pieza idónea para contener el avance de la Cuarta Transformación en la plaza más codiciada del estado.
Frente a ella asoma la figura de la senadora con licencia Andrea Chávez, conocida por su estilo confrontativo y por enarbolar en el centro de su discurso la consigna de echar a los pitufos de la aldea. Para contrarrestar esa narrativa, el panismo juarense ya ensayó el molde de su contendiente con campañas de posicionamiento previas que la perfilaron con fuerza bajo lemas en que se promocionó como “Daniela es cabrona” o “Daniela tiene carácter”. Lejos de ser un accidente mercadológico, estas etiquetas parecen ser el antídoto directo que la oposición necesitaba para plantar cara al estilo punzante del obradorismo en la frontera.
Los fantasmas de Tabasco
Con las recientes declaraciones donde advierte que Juárez agoniza pero que no cae gracias al dique de contención de la gobernadora Maru Campos, Álvarez comenzó a delinear los ejes discursivos que marcarán su ofensiva. En su lectura, la ciudad reclama un rescate urgente para sacarla del bache administrativo y de la inseguridad, poniendo énfasis en que Marco Bonilla ya demostró con resultados cómo se gobierna desde la capital.
La artillería de campaña apunta sus baterías hacia los flancos más sensibles de sus adversarios. Por un lado, la narrativa opositora busca cuestionar el origen e impacto de las caravanas de la salud en la frontera, financiadas por el empresario tabasqueño Fernando Padilla Farfán —cercano a lAdán Augusto López—. Por el otro, la mención de La Barredora, cártel del crimen organizado originario de Tabasco, se cruza peligrosamente en el debate regional frente a los señalamientos de narcogobierno, elevando los decibeles de una contienda que promete altas dosis de estridencia y pólvora electoral.
La apuesta del albiazul en la frontera es clara: endurecer la piel, disputar cada bache y cada calle con narrativa propia y demostrar que la marca blanquiazul no piensa ceder el corazón económico de Chihuahua sin dar la madre de todas las batallas.

Hay tercia: Bonilla, Álvarez y De la Peña
El cuarto de guerra del panismo chihuahuense parece haber dejado atrás las dudas y los indefinidos jaloneos internos para amarrar la tercia de ases con la que jugará el destino del estado rumbo al proceso electoral de 2027. Con los dados tirados en las mesas mayores del partido, el diseño sucesorio comienza a tomar una forma nítida: Marco Bonilla está seguro en la boleta mayor para buscar la gubernatura, Daniela Álvarez amarra los hilos para dar la batalla por Ciudad Juárez con la mira puesta en un porcentaje que ronda el sesenta por ciento de aceptación interna, y para la capital del estado la moneda ya cayó del lado de Santiago de la Peña Grajeda.
Este último movimiento, por cierto, deja fuera de la jugada a un peso pesado que se relamía los bigotes: el fiscal general del estado, César Jáuregui Moreno. La matemática de los pasillos partidistas confirma una regla de oro de la política terrenal: una cosa es el amor ferviente de las bases y el aplauso interno de los correligionarios, y otra muy distinta la fría realidad que arrojan las encuestas domiciliarias y cara a cara a población abierta. Aunque Jáuregui mantenga un capital de popularidad envidiable entre la grey albiazul, los números sin filias ni fobias apuntan a que Santiago de la Peña resulta mucho más competitivo fuera de las oficinas partidistas, cargando con un perfil que convence mejor al elector de carne y hueso que sale a las urnas sin camiseta puesta.
La carpintería del poder y el filtro de la calle
Con esta jugada, el blanquiazul busca blindar sus plazas fuertes bajo una lógica pragmática donde los afectos personales quedan supeditados a la rentabilidad electoral. Bonilla sale de la capital con el sello de haber entregado resultados administrativos y con la tarea titánica de tejer alianzas regionales que contengan el avance guinda, mientras Álvarez asume el reto fronterizo con la encomienda de rescatar a Juárez del abandono urbano y enfrentar a una oposición tan combativa como la senadora licencia Andrea Chávez, a quien el panismo le quiere contraponer carácter y narrativa propia.
En tanto, el ascenso de Santiago de la Peña a la candidatura por la alcaldía de Chihuahua capital representa una apuesta por la continuidad técnica y el operador discreto frente al desgaste natural que implican las carteras de seguridad procuración de justicia. El fiscal se queda en la aduana de los expedientes y las carpetas calientes, cediendo el paso a un funcionario medido en los sondeos domiciliarios como el antídoto más eficaz para retener el palacio municipal. La maquinaria azul ya repartió los naipes principales; ahora faltará ver si el electorado chihuahuense compra la baraja o decide romper la mesa.



