GINEBRA, Suiza.— Irán y Estados Unidos llevarán a cabo una segunda ronda de conversaciones indirectas sobre el programa nuclear de Teherán la próxima semana en Ginebra, con mediación de Omán, según informó el Departamento Federal de Relaciones Exteriores de Suiza este sábado. La primera ronda se celebró el 6 de febrero en Mascate, capital de Omán, y fue calificada por ambas partes como un inicio constructivo pese a las profundas diferencias.
En aquel encuentro participaron el canciller iraní Abbas Araghchi y el enviado estadounidense para Oriente Medio Steve Witkoff, con la presencia inédita del principal comandante militar de EE.UU. en la región, lo que subrayó la dimensión de seguridad detrás de las negociaciones. Omán actuó como intermediario clave, transmitiendo propuestas entre las delegaciones sin contacto directo.
El anuncio suizo no detalló fechas exactas, aunque fuentes citadas por medios como Reuters y Axios indican que el diálogo podría iniciarse el martes. La delegación estadounidense incluiría a Witkoff y posiblemente a Jared Kushner, asesor cercano del presidente Donald Trump, mientras que Irán mantendría a Araghchi al frente.
Las conversaciones se desarrollan en un contexto de alta tensión. Trump ha advertido repetidamente que la falta de acuerdo sería “muy traumática” para Teherán y ha amenazado con acciones militares para imponer restricciones estrictas al programa nuclear iraní, insistiendo en que no se permitirá ningún enriquecimiento de uranio. Tras la primera ronda, reiteró que un cambio de régimen en Irán “sería lo mejor que podría pasar”. Recientemente, ordenó el despliegue del portaaviones Gerald R. Ford desde el Caribe hacia Oriente Medio para reforzar la presencia militar estadounidense en la zona, sumándose a otros recursos ya acumulados.El trasfondo incluye el conflicto de junio pasado, cuando Israel lanzó una guerra de 12 días contra Irán, con bombardeos estadounidenses a instalaciones nucleares clave que dañaron seriamente el programa de Teherán. Antes de esos ataques, Irán enriquecía uranio al 60%, un nivel cercano al grado armamentístico. Aunque el presidente iraní Masoud Pezeshkian ha afirmado que el programa es pacífico y se muestra abierto a verificaciones, el Organismo Internacional de Energía Atómica lleva meses sin acceso completo a las reservas nucleares.Irán rechaza categóricamente la demanda de “cero enriquecimiento” y busca que las discusiones se limiten al ámbito nuclear, exigiendo alivio de sanciones. Por su parte, Israel, cuyo primer ministro Benjamin Netanyahu se reunió recientemente con Trump en Washington, presiona para que cualquier pacto incluya también la limitación del programa de misiles balísticos iraní y el cese de apoyo a grupos como Hamás y Hezbolá.Países árabes del Golfo han alertado sobre el riesgo de un conflicto regional más amplio si se recurre a la fuerza. Las negociaciones representan una oportunidad diplomática frágil para evitar una escalada mayor, aunque analistas dudan de un avance rápido dada la brecha entre las posiciones: Washington exige desmantelamiento nuclear total, mientras Teherán defiende su derecho soberano a un programa civil verificado.