Teherán,Irán. — Irán no se ha intimidado ante el ultimátum del presidente estadounidense Donald Trump, quien exigió la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz bajo amenaza de atacar centrales eléctricas iraníes. Teherán respondió que mantendrá el paso cerrado si Washington ataca sus infraestructuras energéticas y advirtió represalias contra intereses estadounidenses en la región.
El portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, Ebrahim Zolfagari, declaró que cualquier agresión contra las centrales eléctricas provocaría el cierre total del estrecho hasta su reconstrucción, ataques a infraestructuras israelíes y a instalaciones energéticas en países que alberguen bases militares de Estados Unidos.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó en su cuenta de X que “las amenazas y el terror no hacen más que reforzar nuestra unidad” y que el estrecho de Ormuz “está abierto a todos, excepto a quienes violan nuestro territorio”. Pezeshkian calificó las advertencias de Trump como una muestra de “desesperación” ante la resistencia iraní.
La escalada se intensificó con ataques israelíes a gran escala contra instalaciones militares e inteligencia en Teherán, así como contra viviendas y puentes sobre el río Litani en el sur del Líbano. Israel aisló la ciudad de Tiro y bombardeó la principal autopista de la zona, acciones que el presidente libanés Joseph Aoun calificó como “el preludio de una invasión terrestre”.
El conflicto, iniciado el 28 de febrero con operaciones conjuntas de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha elevado el precio del barril de Brent a 112,91 dólares, su nivel más alto desde julio de 2022. El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial, permanece en el centro de la tensión.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó que las fuerzas aéreas y navales iraníes están “completamente debilitadas” y que todas las opciones están sobre la mesa, incluido el envío de tropas para asegurar la isla de Jarg, principal terminal de exportación de crudo iraní. Bessent señaló que “a veces hay que escalar para luego desescalar”.
En Líbano, los ataques israelíes han causado más de un millar de muertos y cientos de miles de desplazados. En Irán, el ministerio de Sanidad reporta al menos 210 niños muertos y 1,510 heridos desde el inicio de la guerra, con daños a 300 centros sanitarios. La ONG HRANA eleva los fallecidos totales a 3,230, incluidos 1,406 civiles. Israel reporta haber interceptado el 92 % de más de 400 misiles balísticos lanzados por Irán desde febrero.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró durante una visita a una zona afectada por misiles iraníes que su país está “aplastando al enemigo y ganando la batalla”, e instó a otros países a sumarse a la ofensiva.
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