Teherán, Irán.- La selección de fútbol de Irán no asistirá a la Copa del Mundo de la FIFA 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá a partir de junio próximo. El anuncio lo confirmó este miércoles el ministro de Deportes y Juventud iraní, Ahmad Donyamali, en una entrevista concedida a la televisión estatal y reproducida por diversas agencias internacionales.
Donyamali justificó la decisión en el actual conflicto armado que enfrenta su país con Estados Unidos e Israel. “Debido a las perversas acciones que han cometido contra Irán —nos han impuesto dos guerras en tan solo ocho o nueve meses y han asesinado y martirizado a miles de nuestros ciudadanos—, definitivamente no nos es posible participar en el Mundial”, declaró el funcionario. Agregó que “nuestros niños no están seguros” y que “no existen condiciones fundamentales para la participación” en un torneo organizado por uno de los países involucrados en los ataques que, según Teherán, provocaron la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.
La renuncia llega apenas tres meses antes del inicio del certamen y tras semanas de incertidumbre. Irán había clasificado directamente al Mundial tras liderar su zona en las eliminatorias asiáticas y quedó sorteado en el Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, con sus tres encuentros de la fase de grupos programados en territorio estadounidense (incluidos partidos en Los Ángeles).
La Federación Iraní de Fútbol había expresado dudas previas sobre la viabilidad de competir en suelo norteamericano, sobre todo después de los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel a fines de febrero. El presidente de la federación, Mehdi Taj, ya había advertido que “no podemos esperar que el Mundial se celebre con esperanza” tras el estallido del conflicto. Gianni Infantino, máximo dirigente de la FIFA, había intentado mediar al asegurar que la selección iraní sería bienvenida, pero las declaraciones del ministro de Deportes dejan claro que la postura oficial es de retiro definitivo.
De acuerdo con el reglamento de la FIFA para la fase final del Mundial, una retirada a estas alturas acarrearía sanciones severas para la federación iraní. Si la deserción se confirma con más de 30 días de antelación al primer partido, la multa mínima sería de 275,000 euros; si ocurre en los últimos 30 días previos al torneo, ascendería a 550,000 euros como base, además de posibles suspensiones deportivas adicionales. La plaza vacante en el Grupo G probablemente sería reasignada a otra selección de la confederación asiática (AFC), con Irak o Emiratos Árabes Unidos entre los nombres que más se mencionan como beneficiarios según el ranking y el reglamento de sustitución.
El caso representa uno de los episodios más graves de interferencia geopolítica en un Mundial desde boicots históricos como los de 1970 o 1986, y pone en evidencia las tensiones que el torneo —el primero con 48 participantes y sedes en tres países— enfrenta en su recta final de organización. La FIFA aún no ha emitido un comunicado oficial sobre la retirada iraní ni sobre los pasos inmediatos que tomará para reestructurar el grupo afectado.
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