Zúrich, Suiza.– Una profunda crisis institucional sacude a la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) tras el intento de su presidente, Gianni Infantino, de impulsar un ambicioso proyecto comercial valuado en unos 20 mil millones de dólares para incorporar inversión privada a los derechos de transmisión y marketing de los torneos mundialistas a través de la subsidiaria FIFA Forward Enterprise (FFE).
La iniciativa, concebida para reestructurar las finanzas comerciales del organismo, provocó un rechazo generalizado entre las confederaciones debido a la falta de consulta previa con la dirigencia global del fútbol. La oposición fue encabezada firmemente por la UEFA, cuyas delegaciones evaluaron medidas de presión que incluyeron el boicot a reuniones oficiales y la posible creación de torneos alternativos si el dirigente se aferraba al cargo.
El desgaste político escaló con pronunciamientos de figuras del ámbito deportivo y gubernamental. El exinternacional portugués Luís Figo exigió públicamente la dimisión de Infantino, mientras que el primer ministro de Canadá, Mark Carney, manifestó haber perdido la confianza en el mandamás del organismo tras considerar que la maniobra representó una grave falla de gobernanza y transparencia.
Ante la escalada del conflicto, la administración de la FIFA retiró la propuesta de manera definitiva y emitió disculpas formales a sus asociaciones miembro, admitiendo que se cometieron errores procedimentales sustanciales en la conducción del proyecto. Paralelamente, surgieron versiones periodísticas que señalaron supuestas negociaciones para otorgar la sede de la final del Mundial 2030 a Marruecos a cambio de respaldo electoral, señalamientos que fueron rechazados de forma categórica por la institución.
Pese a conservar el respaldo formal de la dirección del organismo y pasar a la contraofensiva jurídica y mediática para defender su reputación, la autoridad política de Infantino quedó sensiblemente mermada de cara al Congreso previsto para marzo de 2027, donde buscará un nuevo mandato en medio de un escenario de incertidumbre y fractura interna sin precedentes en su gestión.



