Ciudad Juárez, Chihuahua.- El Instituto Municipal de las Mujeres (IMM) arrancó este jueves 13 de noviembre de 2025 con los primeros recorridos guiados en el Memorial Campo Algodonero, un sitio emblemático que conmemora uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente de la frontera. La iniciativa, impulsada por el área de Investigación del IMM, reunió a integrantes de la Red de Mujeres Constructoras de Paz (MUCPAZ) en una actividad diseñada para promover la memoria colectiva y cuestionar las raíces de la violencia contra las mujeres en la región.
El Memorial Campo Algodonero surgió como respuesta al hallazgo de los cuerpos de tres jóvenes mujeres en noviembre de 2001, en un terreno baldío de Ciudad Juárez. Las víctimas, Esmeralda Herrera Monreal, de 15 años; Laura Angélica González Ortiz, de 17, y Claudia Ivette González García, de 20, fueron asesinadas en un contexto de impunidad que reflejaba la ola de feminicidios que azotaba la ciudad desde finales de los años 90. Este crimen impulsó el caso González y otras vs. México ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que en 2009 emitió una sentencia histórica contra el Estado mexicano por omisión en la investigación, discriminación de género y falta de debida diligencia. La resolución obligó a México a implementar medidas de reparación, como la creación del memorial, y a reformar sus protocolos para garantizar una perspectiva de género en las indagatorias de violencia contra las mujeres.
Desde entonces, el sitio se ha convertido en un espacio de denuncia y educación, donde se visibilizan no solo los hechos de 2001, sino el patrón de más de 400 homicidios de mujeres en Juárez entre 1993 y 2009, muchos de ellos con signos de violencia sexual y motivados por razones de género. Activistas y familiares de las víctimas han mantenido viva la exigencia de justicia, convirtiendo el memorial en un símbolo de resistencia frente a la normalización de la impunidad.
Estructura del recorrido: de la sentencia a la deconstrucción del odio social
El recorrido guiado, que dura alrededor de dos horas, se organiza en cuatro momentos clave para contextualizar el caso y sus repercusiones. Primero, se detalla el panorama de la sentencia de la CIDH, que expuso las deficiencias institucionales en la procuración de justicia. Luego, se profundiza en la tenaz lucha de las madres y familiares de las víctimas, quienes impulsaron el proceso internacional pese a las revictimizaciones iniciales por parte de las autoridades.
La tercera etapa aborda la reparación integral ordenada por la corte, incluyendo indemnizaciones, atención psicológica y la erección del memorial en 2011, un monolito de concreto con grabados que rinde homenaje a las tres mujeres. Finalmente, el itinerario promueve el acceso a la justicia con perspectiva de género, analizando cómo las reformas legales posteriores, como la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia de 2007, han intentado cerrar brechas, aunque persisten desafíos en su aplicación local.
Durante la visita, los participantes también examinan mensajes de organizaciones internacionales, declaraciones oficiales y opiniones públicas que han circulado en torno al caso, con el fin de desarmar narrativas de odio que minimizan la gravedad de los feminicidios. Esta reflexión busca contrarrestar la desensitivización social ante la violencia, un problema que en Chihuahua registra más de 500 feminicidios acumulados hasta 2024, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Participantes clave y rol de la guía estudiantil en la sensibilización
En esta primera edición formal, el grupo de MUCPAZ, una red que agrupa a mujeres activistas dedicadas a la prevención de la violencia y la construcción de paz comunitaria, recorrió el sitio bajo la conducción de Meleni Chávez Roldán, estudiante de la Licenciatura en Educación de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ). Chávez, quien cumple sus prácticas profesionales en el IMM, enfatizó la necesidad de estos espacios para educar a nuevas generaciones sobre el impacto duradero de la impunidad.
Angélica López Muñoz, responsable del proyecto en el área de Investigación del IMM, subrayó el valor pedagógico de la actividad. «Fomentar la reflexión crítica en torno al impacto de la violencia feminicida a través de recorridos por el Memorial es una forma de impulsar una cultura de memoria, verdad y justicia», afirmó López. «Desde un enfoque de género, estos espacios de sensibilización fortalecen la conciencia social y el compromiso institucional con la garantía de los derechos de las mujeres, reconociendo la memoria como un derecho humano fundamental».
Esta no es la primera experiencia del IMM en el tema: apenas el 3 de noviembre, la institución realizó un pilotaje con alumnas de Derecho de la UACJ, guiado también por estudiantes en servicio social, lo que permitió ajustar el formato antes del lanzamiento oficial. Aquella prueba inicial, con énfasis en la memoria histórica, sirvió para probar dinámicas interactivas que ahora se replican con grupos como MUCPAZ.
La iniciativa del IMM se enmarca en un esfuerzo más amplio por institucionalizar la educación en derechos humanos en Ciudad Juárez, una urbe que aún lidia con altos índices de violencia de género pese a avances legislativos. Expertos en el tema destacan que estos recorridos no solo honran a las víctimas, sino que contribuyen a prevenir futuros crímenes al educar sobre sesgos institucionales y culturales que perpetúan la desigualdad.
Para el cierre de 2025, el IMM planea extender los tours a escuelas y organizaciones civiles, con el objetivo de llegar a al menos 200 personas en los próximos meses. Mientras tanto, el eco del Campo Algodonero resuena como recordatorio de que la justicia transicional requiere acciones concretas, más allá de monumentos: un compromiso sostenido para erradicar la violencia que, dos décadas después, sigue cobrando vidas en la frontera.



