Ciudad de Guatemala, Guatemala. — El gobierno de Guatemala anunció el martes el inicio de una terminación progresiva del convenio de cooperación médica con Cuba, vigente desde 1998, que ha permitido la presencia de brigadas de salud cubanas en el país durante casi tres décadas.
El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social informó que actualmente operan 412 colaboradores cubanos, de los cuales 333 son médicos, distribuidos en el sistema de salud nacional. La decisión implica no renovar los contratos a medida que finalicen las misiones este año, con un plan de reemplazo gradual que incluye la contratación de más personal local, incentivos para puestos en zonas remotas y redistribución de recursos humanos.
La cartera de Salud justificó el cambio en un “análisis técnico” orientado a fortalecer el sistema sanitario nacional y garantizar la continuidad de los servicios. El Ministerio de Relaciones Exteriores notificó formalmente la medida a la Embajada de Cuba en una carta fechada el 6 de enero.
El programa, iniciado bajo el gobierno de Álvaro Arzú, ha cubierto principalmente áreas indígenas y rurales afectadas por la guerra civil y con escasa cobertura estatal. Expertos locales señalan que la corrupción en servicios sociales y la renuencia de médicos guatemaltecos a trabajar en regiones apartadas crearon vacíos que los profesionales cubanos llenaron eficazmente.
La medida se enmarca en un mayor alineamiento del presidente Bernardo Arévalo con la administración de Donald Trump, que incluye un acuerdo comercial recíproco, mayor recepción de vuelos de deportación y cooperación en temas de pandillas y prisiones. Washington ha intensificado la presión regional contra las misiones médicas cubanas, consideradas por el secretario de Estado Marco Rubio como una fuente de ingresos para el régimen de La Habana que involucra explotación laboral y afecta la atención en la isla.
En febrero de 2025, Rubio anunció restricciones de visa no solo a funcionarios cubanos, sino también a autoridades extranjeras vinculadas al programa. Países como Paraguay, Bahamas y Guyana ya han finalizado o modificado sus acuerdos, optando en algunos casos por contrataciones directas individuales.
El programa cubano genera miles de millones de dólares anuales para La Habana mediante la exportación de profesionales, aunque los trabajadores reciben solo una fracción de lo pagado por los países receptores. Críticos, incluida la Embajada de Estados Unidos en Guatemala, han cuestionado la formación y condiciones de los brigadistas, aunque sin citar fuentes específicas.
Un experto en relaciones internacionales, Fernando González Davison, advirtió que la salida de los cubanos, combinada con recortes previos de ayuda estadounidense, representa “un ataque a la salud de los pobres”. La Embajada cubana en Guatemala declinó comentar el anuncio.