Chihuahua, Chih.- El fenómeno del desplazamiento forzado interno en el estado de Chihuahua mantiene en alerta a las autoridades locales y federales, quienes han identificado que esta problemática se concentra de manera prioritaria en la región sur de la entidad. Los diagnósticos oficiales más recientes confirman que decenas de familias han tenido que abandonar sus hogares y comunidades rurales debido a problemas relacionados con la seguridad y la violencia en la zona serrana.
Dentro de este panorama, el municipio de Guadalupe y Calvo permanece mapeado como el principal punto crítico de atención institucional. La complejidad geográfica de la región serrana, caracterizada por una alta dispersión de pequeñas comunidades, ha dificultado históricamente el arraigo de las familias ante las constantes amenazas de grupos delictivos, lo que sitúa a esta demarcación como el epicentro con el mayor número de casos registrados en todo el estado.
Con el objetivo de contener esta crisis humanitaria y de seguridad, este día se puso en marcha una mesa de trabajo interinstitucional de carácter urgente. En este encuentro participan activamente los titulares y representantes de la Fiscalía General del Estado y de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, quienes sumaron esfuerzos con diversas instancias del Gobierno Federal para establecer una coordinación operativa integral en los municipios vulnerables de la Sierra Tarahumara.
La estrategia emergente busca optimizar los mecanismos de atención a las víctimas de desplazamiento forzado mediante un monitoreo en tiempo real de las zonas en conflicto. Asimismo, las autoridades informaron que se reforzará la presencia de las fuerzas del orden de los tres niveles de gobierno para garantizar la seguridad de las comunidades que aún permanecen en la región, mientras se evalúan las condiciones para el eventual retorno seguro de los habitantes afectados.



