Lazos Ibarra, quien ha mantenido una postura crítica persistente, argumenta que la apertura del partido a perfiles externos ha desplazado a la militancia de base que construyó la organización desde la izquierda. A este reclamo se han sumado diversos fundadores que ven con preocupación la consolidación de un proyecto político que, a su juicio, prioriza el pragmatismo electoral sobre la coherencia ética.
La inconformidad se ha manifestado tanto en espacios de opinión como en movilizaciones simbólicas, reflejando un sector que se niega a normalizar la candidatura del edil, ahora adicionan las pintas en bardas de #EsCruz, con el perfil de una rata paradas en su patas traseras.
El descontento interno no es un fenómeno aislado, sino que agrupa a un número considerable de simpatizantes que perciben un distanciamiento entre la dirigencia y los ideales originales de la Cuarta Transformación. Para este sector inconforme, la postulación de Pérez Cuéllar no solo es una cuestión de nombres, sino una disputa por la identidad misma de Morena en Chihuahua. Mientras el proceso avanza, la dirigencia enfrenta el reto de gestionar una militancia que se declara en alerta ante lo que consideran una entrega de los espacios de representación a actores ajenos a la lucha histórica del partido.



