El descarrilamiento del Tren Interoceánico en Nizanda, Oaxaca, ocurrido el 28 de diciembre de 2025, que dejó 13 muertos y 98 lesionados, ha puesto bajo escrutinio las graves deficiencias en la rehabilitación de la Línea Z del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec. Según los informes de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) correspondientes a la Cuenta Pública 2020 y 2023, se detectaron posibles daños al erario por más de 33.5 millones de pesos, con irregularidades que incluyen pagos por obras no ejecutadas, materiales inexistentes, anticipos sin justificar, personal fantasma y contratos inflados.
Obras fantasma y letreros inexistentes
En la Cuenta Pública 2020, la ASF señaló la falta de acreditación de letreros normativos de obra en dos contratos. Aunque el Ferrocarril del Istmo argumentó vandalismo o retiro, no presentó evidencia fotográfica ni denuncias ante el Ministerio Público, lo que generó un daño de 418 mil 800 pesos. Otro hallazgo fue un pago excedente de 279 mil pesos por balasto en el tramo La Mata-Colonia Jordán, donde el volumen pagado superó lo realmente ejecutado, según reportaje de investigación del periodista Jorge García Orozco, publicado originalmente en EMEEQUIS.
Sobrecostos en materiales y anticipos sin uso
La auditoría reveló inconsistencias graves en la administración de contratos. En uno de ellos, se pagaron 4 millones de pesos adicionales por rieles de 136 lb/yd, cuando se instalaron de 115 lb/yd. La entidad alegó un error de captura, pero la ASF mantuvo la observación por falta de justificación.
En el tramo Ubero-Mogoñé, se entregó un anticipo de 187.9 millones de pesos (20% del contrato), pero hasta octubre de 2021 los trabajos no habían iniciado y no se presentó documentación que acreditara el uso correcto de los recursos.
La auditoría de 2023: pagos en exceso por 28.8 millones
El informe de la Cuenta Pública 2023 detectó pagos no aclarados por 28.8 millones de pesos. El mayor daño se registró en el contrato FIT-GARMOP-OP-Z-13-2022, con 17.6 millones de pesos por costos inflados en mano de obra y equipo. Se cobraron cuadrillas y maquinaria inexistentes en reportes fotográficos y de supervisión, incluyendo 12.9 millones de pesos adicionales por balasto y 2.5 millones por desmantelamiento de vía con equipos no acreditados.
Además, se pagaron 2.6 millones de pesos en exceso por rieles de mayor peso en el contrato FIT-GARMOP-OP-Z-14-2019, y 8.5 millones en el FIT-GARMOP-OP-Z-17-2022 por duplicidad de insumos y cobros por topografía no prevista.
Empresas involucradas sin sanciones
Las irregularidades involucran a empresas como Construcciones y Maquinarias SEF (contrato por 87.5 millones), Grupo Constructor Diamante (106.6 millones) y Asfaltos y Derivados de la Costa S.A. de C.V. (158.2 millones), que no figuran en el padrón de sanciones federales pese a los señalamientos.
Falta de control y supervisión como causa raíz
La ASF atribuye estos hechos a un “inadecuado control y supervisión de la obra”. Aunque se presentaron oficios y fotos (muchas sin georreferenciación), los montos siguen pendientes de aclaración. Solo se recuperaron 129.3 mil pesos por cobros indebidos en pruebas de laboratorio.
El accidente en Nizanda, en la misma Línea Z, revive cuestionamientos sobre la calidad de la rehabilitación y la necesidad de mayor transparencia en el uso de recursos públicos para proyectos clave como el Corredor Interoceánico.
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