Ciudad de México.- El fin de la era del libre comercio global y la transición hacia un modelo de intercambio basado en el diseño geopolítico han generado un periodo de incertidumbre que ya afecta las tasas de crecimiento en México, admitió el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
En entrevista, el funcionario federal explicó que el viraje radical de Estados Unidos hacia un enfoque de seguridad económica, caracterizado por la reinstalación de aranceles diferenciados según el lugar de producción, marca el agotamiento de la hiperglobalización que dominó las últimas cuatro décadas.
Esta reconfiguración internacional coincide con una desaceleración en los indicadores locales, luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía reportara que el producto interno bruto del país se contrajo 0.6 por ciento en el primer trimestre de 2026 respecto al periodo previo.
Al respecto, el secretario de Economía vinculó directamente el freno en las inversiones con la dificultad que enfrentan los capitales internacionales para calcular sus tasas de retorno, ante el amago constante de nuevas reglas de origen o barreras arancelarias en el mercado estadounidense, destino del 85 por ciento de las exportaciones mexicanas.
En el ámbito interno, Ebrard señaló que las dudas del sector privado sobre la reforma judicial y la fiscalización del Servicio de Administración Tributaria comenzaron a despejarse tras el reciente Decreto para Incentivar la Inversión firmado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para agilizar la aplicación de capitales en sectores estratégicos.
De cara a la revisión del Tratado México, Estados Unidos, Canadá, el funcionario previó que el panorama de incertidumbre se prolongará durante el año en tanto se definen las negociaciones con la administración de Donald Trump, cuyo gobierno mantiene una postura de proteccionismo manufacturero.
Pese al entorno complejo, Ebrard destacó que México conserva la mejor posición relativa frente a otros competidores para aprovechar la relocalización de cadenas de suministro, especialmente en sectores de alta dependencia asiática como la industria farmacéutica y la producción de autopartes.



