Manila, Filipinas.— El presidente Ferdinand Marcos Jr. declaró este martes estado de emergencia energética nacional ante el “peligro inminente” que representa para el suministro de combustible del país el conflicto en Oriente Medio y el casi total bloqueo del estrecho de Ormuz.
Mediante una orden ejecutiva, el mandatario activó el Paquete Unificado para los Medios de Vida, la Industria, los Alimentos y el Transporte (UPLIFT), un marco de respuesta integral de todo el gobierno que él mismo encabezará junto a los principales miembros del gabinete. La medida, inicialmente por un año, busca garantizar la disponibilidad y distribución ordenada de combustible, alimentos, medicinas y otros bienes esenciales, así como proteger la estabilidad económica y los sectores vulnerables.
Marcos explicó que varios países ya han informado a las aerolíneas filipinas que no pueden suministrarles combustible, por lo que las aeronaves deben cargar el necesario tanto para el viaje de ida como para el regreso. “Los vuelos de larga distancia van a representar un problema mucho más grave”, advirtió en una entrevista con Bloomberg. Al ser consultado sobre la posibilidad de que aviones queden en tierra, respondió: “Esperamos que no, pero es una posibilidad real”.
El estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20 % del petróleo y gas que se comercia mundialmente, ha sido bloqueado casi por completo por Irán como represalia a la agresión conjunta de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero, que causó la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, y de varios altos funcionarios. Como consecuencia, los precios de los combustibles se han disparado a nivel global.
Reportes indican que al menos un superpetrolero cruzó el estrecho “en oscuro”, con el sistema de identificación apagado, en medio de la fuerte reducción del tráfico marítimo.
Filipinas, que depende en gran medida de importaciones de crudo y combustibles refinados, busca diversificar proveedores. Marcos confirmó que el país explora la posibilidad de adquirir recursos energéticos de Rusia, aunque no es un suministrador tradicional, además de mantener sus fuentes actuales como Malasia para petróleo crudo y Japón y Corea del Sur para derivados.
Las autoridades filipinas consideran que el cierre de Ormuz y las tensiones geopolíticas amenazan directamente la estabilidad del sistema energético nacional, por lo que el gobierno activó el comité de contingencia bajo UPLIFT para monitorear y asegurar el suministro y la operación de servicios esenciales como transporte público, utilities y centros de salud.