Ciudad Juárez, Chih.- En medio del colapso del sistema de recolección de basura que mantiene calles y colonias inundadas de desechos, la administración municipal enfrenta las consecuencias de haber regalado en su amplia generosidad camiones recolectores a municipios serranos como Carichí, Uruachi y Moris, unidades que hoy habrían sido de vital utilidad para mitigar la emergencia. El ayuntamiento puso en marcha un plan de contingencia que contempla la compra de 40 camiones propios, con el fin de sustituir los servicios que dejó de prestar la empresa Aseo Urbano, propiedad de Carlos Velázquez, quien actualmente se encuentra preso por el presunto delito de huachicol.
La parálisis del servicio recae de forma directa en el aseguramiento de la flota de Aseo Urbano, cuyas unidades quedaron varadas e incautadas por las autoridades tras la detención de su propietario. Este escenario crítico expone las graves deficiencias de una concesión que desde su origen estuvo rodeada de cuestionamientos, opacidad e irregularidades, evidenciando un claro favoritismo político por encima de la ley y de las necesidades elementales de los habitantes de Ciudad Juárez.
Paradójicamente, mientras la ciudad sufre hoy por la falta de parque vehicular para cubrir las rutas de los sectores afectados, la misma administración municipal se deshizo de recursos materiales estratégicos al donar camiones en el pasado a demarcaciones del interior del estado. La actual crisis sanitaria y operativa demuestra la vulnerabilidad de depender de equipos concesionados y la falta de previsión ante contingencias de esta magnitud.



