WashingtonD.C.- El Pentágono intensificó su ofensiva antidrogas en aguas internacionales del Pacífico oriental con dos bombardeos en menos de 24 horas contra lanchas acusadas de transportar estupefacientes cerca de las costas colombianas, dejando un saldo de seis personas fallecidas. Estas acciones, que carecen de pruebas públicas sobre la carga ilícita, marcan una extensión de la campaña militar iniciada por la administración Trump en el Caribe el pasado 2 de septiembre y elevan a 76 el número total de víctimas en 18 operaciones similares. La escalada coincide con un recrudecimiento de las tensiones diplomáticas entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo colombiano, Gustavo Petro, a quien Washington acusa de inacción en la lucha contra el narcotráfico.
La primera ofensiva en el Pacífico se registró el martes por la noche, cuando una embarcación con tres ocupantes fue destruida por misiles lanzados desde un buque de la Armada de Estados Unidos. Horas después, un segundo golpe similar acabó con la vida de otras tres personas a bordo de una lancha idéntica, según confirmó el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en un comunicado oficial. Fuentes militares colombianas precisaron que ambos incidentes ocurrieron fuera de la plataforma marítima del país, descartando violaciones a la soberanía nacional, aunque la proximidad a sus aguas genera inquietud en Bogotá.
Estos dos bombardeos representan un giro en la estrategia de Washington, que hasta ahora se había concentrado en siete ataques frente a las costas venezolanas, donde 32 personas perdieron la vida en embestidas contra botes sospechosos de narcotráfico. En total, la campaña ha destruido 18 embarcaciones y ejecutado 76 individuos, calificados por el Pentágono como «narcoterroristas», sin revelar sus nacionalidades ni evidencias concretas de las cargas. Hegseth justificó las acciones en redes sociales, afirmando que «los narcoterroristas que intentan traer veneno a nuestras costas no encontrarán refugio en ningún lugar del hemisferio». Videos difundidos por el Departamento de Defensa muestran una lancha en movimiento con paquetes marrones a bordo, explotando en llamas segundos después del impacto.
Expertos en seguridad regional advierten que esta letalidad contrasta con operaciones previas, donde la interdicción solía priorizar capturas sobre destrucción total. Venezuela, por su parte, ha criticado la disparidad: mientras los ataques en el Caribe suman decenas de muertos, los del Pacífico han sido menos intensos hasta ahora, lo que Caracas interpreta como un sesgo geopolítico. El canciller venezolano, Yván Gil, declaró que «estas operaciones selectivas violan el derecho internacional y sirven de pretexto para intervenciones en la región».
Trump redobla acusaciones: Petro, «matón» y «líder del narcotráfico»
En medio de los bombardeos, Trump arremetió verbalmente contra Petro, a quien describió como un «matón y mal tipo» que «fabrica muchas drogas» y ha causado «mucho daño a su país». Desde la Casa Blanca, el mandatario amenazó con «medidas muy serias» contra Colombia, incluyendo el fin inmediato de la ayuda financiera por su supuesta inacción antidrogas, y confirmó el retiro de la visa estadounidense al presidente colombiano. Estas declaraciones refuerzan señalamientos previos, como el del domingo pasado, cuando Trump lo tildó de «líder de narcotráfico», y se producen tras la descertificación de Bogotá como aliada en la lucha contra las drogas.
Petro respondió con firmeza, anunciando que se defenderá «judicialmente con abogados estadounidenses en la justicia estadounidense» por las «calumnias» vertidas desde altos funcionarios de Washington. En un mensaje posterior, reiteró su disposición a colaborar contra el narcotráfico «cuando la sociedad estadounidense lo requiera», pero se opuso a «genocidios y asesinatos del poder en el Caribe». El mandatario colombiano, que el lunes se reunió con el encargado de negocios de Estados Unidos en Bogotá, John McNamara, para entregar tres propuestas de erradicación de cultivos de coca, acusó a Trump de estar «al borde de juzgarme como narcotraficante con sus jueces».
El secretario de Estado, Marco Rubio, respaldó a Trump al calificar a Petro de «presidente lunático» y destacar que el ejército y la policía colombianos «siguen siendo muy proestadounidenses». Rubio minimizó la crisis al afirmar que «el único problema de Colombia es su presidente», en un intento por aislar las tensiones al liderazgo de Bogotá. Analistas diplomáticos señalan que esta retórica complica los esfuerzos bilaterales, que en décadas pasadas convirtieron a Colombia en un socio clave contra el narco, con miles de millones en asistencia militar.
La disputa ha generado reacciones en redes sociales y la opinión pública colombiana, donde defensores de Petro ven en las acusaciones un «atropello a la soberanía», mientras críticos lo responsabilizan por el aumento de cultivos ilícitos bajo su mandato. En X, usuarios como la senadora Martha Peralta Epieyú denunciaron intentos de Washington por «meter a la cárcel» al presidente, llamando a defender la «dignidad e independencia» de Colombia, en tanto opositores como María Claudia Lacouture abogaron por canales diplomáticos para evitar rupturas en cooperación comercial y de seguridad.
Trump, por su parte, celebró los ataques como salvavidas para «25 mil vidas estadounidenses» por cada operación y comparó a los presuntos narcotraficantes con los autores del 11 de septiembre, prometiendo «no habrá refugio ni perdón, solo justicia». Al cierre de esta edición, desde el Despacho Oval, anticipó una fase terrestre: «El narcotráfico por vía marítima se está reduciendo; ahora los golpearemos muy duro cuando vengan por tierra. Probablemente volvamos al Congreso para explicar exactamente lo que haremos». Esta advertencia genera temores de intervenciones más invasivas, en un contexto donde la alianza histórica entre ambos países vive su peor crisis en décadas.



