Washington, D.C.- La relación bilateral entre Estados Unidos y Canadá atraviesa su momento más tenso en la historia reciente, marcado por descalificativos diplomáticos, el colapso de las negociaciones comerciales de última hora y la imposición mutua de aranceles severos que amenazan la estabilidad económica de Norteamérica.
En medio de esta disputa, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, desató la polémica al comparar al país vecino con un animal doméstico impertinente. Durante una entrevista concedida a la cadena Fox News, el funcionario recurrió a una metáfora canina para ilustrar el conflicto arancelario y la asimetría de poder entre ambas naciones.
«Yo tenía una pastora alemana y en el parque había un perro salchicha que la molestaba. Y me recuerda un poco a eso: a ese perrito chillón que no paraba de ladrar. Durante mucho tiempo, la pastora alemana de 50 kilos ignoró al teckel, hasta que un día se hartó», declaró Bessent al referirse a la postura del gobierno canadiense.
El trasfondo del fracaso negociador
Las declaraciones del titular del Tesoro ocurren tras el estrepitoso fracaso de un acuerdo comercial que estuvo cerca de concretarse en el último momento, frustrado por acusaciones recíprocas sobre modificaciones unilaterales a los términos previamente pactados.
Bessent señaló directamente al primer ministro canadiense, asegurando que Ottawa rechazó una oferta comercial relevante por motivos estrictamente políticos internos. «Se les ofreció la oportunidad de un gran acuerdo comercial, pero no la quisieron. Pero para Estados Unidos eso no representa un gran impacto, o ningún impacto», aseveró el funcionario, minimizando las consecuencias económicas que la medida pudiera tener para la superpotencia.
En la misma línea, el presidente estadounidense respaldó la postura dura de su administración al advertir sobre la dependencia económica canadiense respecto al mercado norteamericano, señalando con crudeza que, de no existir el comercio con Estados Unidos, la economía del país vecino colapsaría.
Respuesta arancelaria y represalias
Como corolario del rompimiento diplomático y comercial, la administración estadounidense impuso aranceles punitivos del 50 % sobre determinados productos estratégicos procedentes de Canadá. La medida desató una rápida reacción en Ottawa, donde el gobierno canadiense prometió un esquema de represalias contundentes, fijando gravámenes que oscilan entre el 15 % y el 50 % a mercancías estadounidenses.
Este choque arancelario entierra temporalmente los esfuerzos de cooperación bajo el marco del T-MEC y abre un periodo de incertidumbre para las cadenas de suministro regionales, afectando a sectores industriales clave que dependen del libre flujo transfronterizo de mercancías.



