Entretelones de la visita de CSP
La visita de Claudia Sheinbaum al Estadio Juárez, para presentar su Primer Informe de Gobierno, fue un espectáculo político más que un ejercicio de rendición de cuentas. La movilización masiva, orquestada por grupos de Morena y el gobierno estatal del PAN, desbordó los controles de seguridad, evidenciando una organización deficiente que puso en riesgo a los asistentes. Con cifras oficiales infladas de 12 a 14 mil personas en un estadio con capacidad para 10 mil, y miles más rechazados en las entradas, el evento mostró una obsesión por llenar el recinto a costa de la seguridad, con la Defensa Nacional y Protección Civil estatal desbordadas por la turba. Este caos refleja una prioridad clara: proyectar poder político rumbo a 2027, más que garantizar un acto ordenado.
Colaboración en el discurso
La presencia de la gobernadora Maru Campos junto a Sheinbaum fue un gesto calculado, pero hueco. La presidenta alabó la «coordinación institucional», declarando que «las dos gobernamos Chihuahua», pero esta narrativa de unidad encubre tensiones reales entre el gobierno federal y el estatal, especialmente en temas presupuestales y de seguridad. La asistencia de Campos parece más una maniobra para evitar confrontaciones abiertas que un compromiso genuino, mientras grupos morenistas y panistas competían por posiciones visibles en el estadio, evidenciando una lucha soterrada por el control político de Chihuahua, un estado clave para las elecciones intermedias de 2027.
El séquito de Sheinbaum
Sheinbaum llegó acompañada de un séquito de cinco secretarios de su gabinete: Rosa Icela Rodríguez (Gobernación), Luz Elena Escobar (Energía), Jesús Medina (Infraestructura), Ariadna Montiel (Bienestar) y Edna Rangel (Desarrollo Territorial). Sin embargo, sus anuncios carecieron de profundidad y se limitaron a reiterar logros inflados, como la reducción de la pobreza y el relanzamiento de estancias infantiles en Juárez. La selección de la ciudad como escenario repite un patrón iniciado en la campaña de 2024, pero el énfasis en programas sociales suena más a estrategia electoral para fidelizar votantes que a soluciones estructurales para una frontera marcada por la violencia y la desigualdad. La narrativa de la 4T como antítesis del «neoliberalismo» del PAN y PRI se siente gastada, reciclada para mantener el relato político sin abordar los problemas urgentes de la región.
Fracturas en Morena
El evento también expuso las fracturas internas de Morena en Juárez. Mientras Sheinbaum evitó abucheos excesivos y equilibró las porras, figuras locales como el senador Juan Carlos Loera intentaron capitalizar el acto para autopromocionarse rumbo a 2027, sin éxito, ya que el público lo ignoró. La exclusión del alcalde Cruz Pérez Cuéllar del presídium, a pesar de su mención por las estancias infantiles, señala una competencia interna en Morena que la presidenta parece administrar con cuidado, priorizando su propia imagen sobre el fortalecimiento de liderazgos locales. Este control centralizado sugiere que Sheinbaum está más enfocada en consolidar su legado y el de la 4T que en permitir el ascenso de posibles rivales internos.
Campo de batalla político
Finalmente, la supuesta «unidad» con el gobierno estatal y el protocolo de «respeto» al estilo de antaño son una fachada. La presencia de Gilberto Loya, secretario de Seguridad estatal y precandidato panista para 2027, como «jefe Centinela», y los intentos de Loera por destacar, revelan que el evento fue un campo de batalla político disfrazado de informe. La relación entre Sheinbaum y Campos, aunque presentada como armónica, no oculta las tensiones de un estado donde Morena busca ganar terreno frente al PAN. En un contexto de inseguridad persistente en Juárez, con tiroteos y homicidios recientes, el discurso de transformación suena vacío, más orientado a posicionar a la 4T para las elecciones de 2027 que a enfrentar los problemas reales de la frontera.
La juez de la Luz del Mundo
Los nuevos cargos criminales contra el líder de la iglesia La Luz del Mundo Naasón Joaquín García y la ficha roja emitida por Interpol, contra uno de sus jerarcas y cómplices de Naasón, pone en la conversación pública a la controversial organización religiosa con sede en Guadalajara, Jalisco. En este contexto se dio a conocer que Salma Anahí Joana Martínez, juez federal recién electo en los acordeones del primero de junio, es una miembro destacada de la organización criminal, lo cual pone nuevamente en entredicho la pertinencia y operación del proceso electoral para elegir jueces.
Ex miembro la señalan
Salma Anahí Jaanai Martínez, juez federal en el Poder Judicial de la Federación (PJF), asignada al Circuito Judicial en Chihuahua (que incluye Ciudad Juárez y la capital del estado). Fue electa en las inéditas elecciones judiciales de México del 1 de junio. Según denuncias de un ex-miembro de la iglesia, Salma Anahí Jaanai Martínez es miembro de la organización. Esta acusación forma parte de una serie de alertas sobre la supuesta «infiltración» de LLDM en el Poder Judicial mexicano, con énfasis en Jalisco (su bastión), pero extendiéndose a otros estados como Chihuahua. La organización Defensorxs y colectivos como HemeroSectas han documentado como LLDM ha promovido candidaturas de fieles o familiares para influir en fallos judiciales, especialmente en casos de abuso sexual.
El extraño dicho de Daniela Álvarez
Daniela Álvarez, presidenta del Comité Directivo Estatal del PAN en Chihuahua, dijo estar lista para ser la eventual candidata del PAN a la gubernatura, esta declaración, que se antoja poco seria, habla de que ya perdió el piso la dirigente panista, las preferencias por marco Bonilla son del ochenta por ciento, contra un dígito de ella…la única explicación, aparte de que ya flota la líder panista (o sea que se desliza sin tocar el piso), a estas extrañas declaraciones es que desde Palacio le hayan solicitado que se apunte, lo que sería evidencia de que Maru Campos sigue resentida con Bonilla Mendoza y quiere hacerle sentir que sigue siendo la que manda en el PAN.
