El Paso, Texas.- La red de complicidades, desvíos y fugas que marcó el paso del duartismo por Chihuahua ha vuelto a sacudir el tablero político binacional. Autoridades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos confirmaron la detención de Adrián Dozal Dozal, quien fuera director de Recursos Humanos y coordinador administrativo de la Secretaría de Hacienda durante el gobierno de César Duarte Jáquez. La aprehensión, ejecutada el pasado 21 de septiembre por elementos de la oficina de Operaciones de Enforzamiento y Remoción en El Paso, Texas, coloca nuevamente bajo los reflectores judiciales a una de las piezas clave del desfalco histórico al erario chihuahuense.
De acuerdo con la información oficial emitida por la agencia estadounidense, Dozal, de 43 años, se encuentra actualmente bajo custodia a la espera de los procedimientos migratorios correspondientes, luego de que las autoridades norteamericanas confirmaran que es requerido en México por el delito de malversación de fondos públicos. Este movimiento migratorio y penal revive un largo historial de persecución que se remonta a la llamada Operación Justicia para Chihuahua, la estrategia judicial impulsada durante la administración de Javier Corral para desmantelar la red de corrupción tejida por el exmandatario estatal entre 2010 y 2016.
El expediente de la Operación Justicia para Chihuahua
El nombre de Adrián Dozal figura en los expedientes judiciales desde 2017, año en el que la entonces Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales y autoridades ministeriales del estado solicitaron órdenes de aprehensión en su contra tras evadir las audiencias de imputación programadas por los tribunales locales. Como coordinador administrativo y responsable de Recursos Humanos de la Secretaría de Hacienda bajo las órdenes del entonces gobernador, Dozal formaba parte del núcleo operativo encargado de la administración del gasto y de la triangulación de recursos públicos que terminaron por vaciar las arcas estatales.
En su momento, el exfuncionario ya había experimentado detenciones previas por parte de agentes fronterizos en El Paso, Texas; sin embargo, logró sortear temporales legales mediante solicitudes de asilo político y procesos migratorios que le permitieron permanecer en libertad provisional en territorio estadounidense mientras se definía su estatus legal. La nueva captura por parte del ICE altera ese compás de espera y abre la puerta a una eventual deportación o entrega a la justicia mexicana.
El cerco sobre la familia Duarte y el desfalco ganadero
La aprehensión de Adrián Dozal no es un hecho aislado en el actual panorama judicial de los exfuncionarios y allegados al duartismo. Este episodio se suma a la captura registrada en marzo de este mismo 2026, cuando Bertha Olga Gómez Fong, esposa de César Duarte, también fue detenida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas e ingresada a un centro de procesamiento migratorio en El Paso. Aquella detención, documentada por medios internacionales como el diario El País, se originó por irregularidades en su situación migratoria en Estados Unidos, lo que reactivó la posibilidad de su envío a México, donde el propio exgobernador enfrenta procesos judiciales y permanece bajo prisión preventiva desde diciembre de 2025 tras su extradición y reclusión por el desvío de más de 76 millones de pesos del erario estatal.
Las investigaciones ministeriales determinaron en su momento que la administración duartista instrumentó un sofisticado esquema de simulación de apoyos institucionales destinados supuestamente al sector ganadero. A través de este mecanismo, los recursos públicos salían de la Secretaría de Hacienda —en donde figuras como Adrián Dozal tenían control administrativo— hacia empresas en las que el exgobernador era socio mayoritario. Tras una cadena de complejas transferencias financieras, el dinero terminaba directamente en cuentas personales del propio César Duarte, así como en las de su esposa y sus hijos.
La caótica red de complicidades que unió en el pasado los escritorios de la Secretaría de Hacienda estatal con las rutas de fuga hacia Texas demuestra que, a pesar de los años transcurridos, las cuentas pendientes del duartismo continúan cobrando factura a ambos lados de la frontera, intersectando de manera inevitable con la turbulenta coyuntura política y electoral que hoy vive el estado de Chihuahua.



