Washington D. C.- La administración de Donald Trump elevó el tono hacia México en la lucha contra el tráfico de fentanilo, calificando los avances logrados hasta ahora como “incrementales” e “inaceptables”. El mensaje fue difundido a través de la cuenta oficial en X de la Oficina de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, apenas horas después de una llamada telefónica sostenida entre el secretario de Relaciones Exteriores mexicano, Juan Ramón de la Fuente, y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
En la publicación, Washington establece con claridad que las próximas reuniones bilaterales “requerirán resultados concretos y verificables” para desmantelar las redes narcoterroristas responsables del flujo de fentanilo hacia territorio estadounidense. El objetivo declarado es lograr “una verdadera reducción” en el tráfico de esta droga sintética, considerada la principal causa de muertes por sobredosis en Estados Unidos, con el fin de proteger a las comunidades de ambos lados de la frontera.
El comunicado conjunto emitido tras la conversación reconoce que la colaboración entre ambos países debe basarse en el “respeto mutuo a la soberanía”, pero subraya que, pese a ciertos progresos, “subsisten desafíos significativos”. Ambos funcionarios coincidieron en la necesidad de acelerar el ritmo de las acciones y acordaron que el Grupo de Implementación de Seguridad bilateral —cuya próxima reunión está programada para el 23 de enero— deberá producir “acciones tangibles” con impacto medible. Entre las prioridades figuran el combate frontal a los cárteles, la interrupción del tráfico de fentanilo y el decomiso de armas que cruzan hacia México.
Además, se convocó a una reunión ministerial de alto nivel en Washington durante el mes de febrero, con la finalidad de evaluar los avances alcanzados en las próximas semanas y definir con precisión las líneas de colaboración futura.
El intercambio ocurre en un momento de alta tensión bilateral. Apenas días antes, la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo una conversación directa con Donald Trump, en la que la mandataria mexicana rechazó de manera tajante cualquier posibilidad de intervención militar estadounidense en territorio nacional, tras las declaraciones del republicano sobre posibles ataques por tierra contra los cárteles. Sheinbaum reiteró en su conferencia matutina que México mantendrá su soberanía plena en cualquier operación de seguridad interna.
El contexto regional se encuentra aún más cargado tras la reciente operación militar estadounidense en Caracas y la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro, hechos que han generado preocupación en varios gobiernos latinoamericanos sobre el alcance de las políticas de fuerza de la actual administración Trump.
La exigencia de resultados verificables y de corto plazo pone a prueba la capacidad de México para demostrar avances sustantivos en la desarticulación de estructuras criminales, al tiempo que Washington mantiene una postura de presión constante en uno de los temas más sensibles de la relación bilateral: la crisis de opioides que, según datos oficiales estadounidenses, sigue cobrando decenas de miles de vidas cada año