Los ataques, ordenados por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, alcanzaron a dos lanchas rápidas que, de acuerdo con inteligencia militar, transitaban por rutas conocidas de tráfico de drogas y estaban involucradas en operaciones de narcotráfico. En la primera embarcación murieron tres hombres y en la segunda, dos, todos calificados como «narcoterroristas» por las autoridades estadounidenses. Ningún militar de EE.UU. resultó herido.
El Comando Sur difundió un video en redes sociales que muestra una de las lanchas en movimiento antes de ser impactada por una explosión que la envuelve en llamas. Esta es la operación letal número 27 (o 28, según conteos) desde que Trump autorizó acciones militares contra cárteles designados como organizaciones terroristas, en el marco de la «Operación Southern Spear».
La campaña, que comenzó en el Caribe y se extendió al Pacífico, ha generado controversia internacional. Críticos, incluyendo expertos en derecho y organizaciones como Amnistía Internacional, cuestionan su legalidad al no presentar evidencias públicas de que las embarcaciones transportaban drogas y señalan posibles violaciones al derecho internacional humanitario. Gobiernos latinoamericanos han denunciado que muchas víctimas podrían ser pescadores civiles.
La Administración Trump defiende las acciones como necesarias para frenar el flujo de narcóticos hacia EE.UU., afirmando que se trata de un «conflicto armado» con cárteles. El Congreso ha rechazado resoluciones para limitar estas operaciones, mientras crece el escrutinio sobre su expansión.