Ciudad de México.- Imágenes satelitales revelan que el derrame de hidrocarburos registrado en el Golfo de México tuvo su origen en una fuga de un ducto de Petróleos Mexicanos (Pemex) y no en emanaciones naturales, como ha sugerido el gobierno federal.
Manuel Llano Vázquez Prada, fundador y director de CartoCrítica, A.C., afirmó que la mancha de crudo llegó a cubrir hasta 300 kilómetros cuadrados en el océano en su punto de origen. Según detalló, las corrientes marinas han desplazado el hidrocarburo de manera continua, afectando al menos 933 kilómetros de línea de costa y 96 sitios contaminados, principalmente en Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.
En entrevista con Aristegui en Vivo, Llano explicó que el derrame comenzó a ser detectable desde el 3 de febrero. El 7 de febrero se desplegó en la zona el buque reparador ‘Árbol Grande’, una embarcación especializada en mantenimiento de ductos, que permaneció 175 horas en el sitio exacto donde se identificó la fuga.
El especialista descartó que se trate de emanaciones naturales provenientes de las chapopoteras de Cantarell. “Eso no es la chapopotera de Cantarell”, enfatizó, y señaló que análisis científicos indican que la contribución de fuentes naturales al petróleo detectado sería de no más del 3 por ciento, dada la extensión, concentración, forma y duración del evento.
Llano cuestionó la respuesta institucional al incidente. Indicó que su organización identificó el origen en febrero, mientras que las autoridades reportaron el problema hasta marzo, con un aviso oficial emitido “mes y medio tarde”. Criticó que se haya evitado confrontar la evidencia satelital y se haya optado por desviar la atención hacia posibles causas naturales.
“Las imágenes de satélite son clarísimas”, insistió Llano, quien además señaló la presencia del buque especializado como un elemento que refuerza la hipótesis de una fuga en infraestructura de Pemex.
El director de CartoCrítica advirtió que los daños son de gran magnitud y, en muchos casos, incuantificables. Una buena parte de los hidrocarburos ya se encuentra acumulada en el lecho marino, donde genera impactos de largo plazo que no se detectan en playas ni mediante sobrevuelos. Además, consideró que el conteo de animales muertos recuperados representa cuando mucho el 1 por ciento del impacto real en la fauna marina.
Llano denunció un posible “encubrimiento” que tendría implicaciones legales penales y administrativas, y planteó que la estrategia podría buscar “diluir la responsabilidad de Pemex”, contraviniendo el principio de “el que contamina paga” establecido en el Plan Nacional de Contingencia.
También criticó la falta de preparación de las comunidades costeras, que enfrentaron el derrame sin información, equipamiento ni capacitación adecuada. “No hubo acciones preventivas”, lamentó.Respecto a la invitación al diálogo hecha por la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, Llano expresó disposición a dialogar, pero condicionó el encuentro a que el gobierno y Pemex hablen con verdad y asuman responsabilidades.
De acuerdo con el especialista, la fuga principal habría sido controlada hacia finales de febrero, aunque en la región persisten hidrocarburos derivados de las operaciones petroleras cotidianas. Advirtió que este tipo de incidentes forman parte de una problemática estructural del sector energético en zonas que, según dijo, han sido designadas como “zonas de sacrificio”.
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