Nueva York.- Ismael “El Mayo” Zambada García, cofundador y líder histórico del Cártel de Sinaloa, se declaró culpable de dos cargos relacionados con el narcotráfico en una audiencia ante el juez Brian M. Cogan en la Corte Federal del Distrito Este de Brooklyn, Nueva York. Esta declaración marca un hito en la lucha contra el narcotráfico, ya que, junto con la condena de Joaquín “El Chapo” Guzmán en 2019, representa la caída de los dos líderes más influyentes de una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo.
Ismael “El Mayo” Zambada, de 77 años, fue detenido el 25 de julio de 2024 en un aeródromo cerca de El Paso, Texas, tras ser trasladado desde México en una avioneta por Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo” Guzmán. Según Zambada, esta operación fue un secuestro orquestado por Guzmán López, quien lo entregó a las autoridades estadounidenses. Esta captura, rodeada de controversias, desencadenó una ola de violencia en Sinaloa debido a las pugnas internas entre las facciones del cártel conocidas como “Los Mayos” (leales a Zambada) y “Los Chapitos” (leales a los hijos de Guzmán), que ha dejado más de 1,700 muertos en el estado, según reportes.
Zambada enfrentaba originalmente 17 cargos federales, que incluían narcotráfico, lavado de dinero, homicidio, tráfico de armas y delincuencia organizada. Sin embargo, en un acuerdo con la fiscalía estadounidense, se declaró culpable de dos cargos principales: asociación ilícita y dirigir una empresa criminal continua bajo el estatuto RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act). Este acuerdo, anunciado tras la decisión de la fiscalía el 5 de agosto de 2025 de no buscar la pena de muerte, evita un juicio público y asegura una sentencia que, aunque probablemente será de cadena perpetua, podría incluir condiciones menos severas, como acceso familiar o reclusión en una prisión de menor seguridad.
La audiencia, que duró aproximadamente 45 minutos, contó con la presencia de una treintena de periodistas y agentes de la DEA (Administración de Control de Drogas). Zambada, descrito como un hombre que “vivía como rey y ahora vive como criminal”, expresó arrepentimiento por el daño causado por el narcotráfico en Estados Unidos, México y otros países. En su declaración, admitió haber comenzado en el negocio de las drogas a los 19 años (1969), inicialmente cultivando marihuana y luego expandiéndose al tráfico de heroína y, principalmente, cocaína. Según sus cálculos, entre 1980 y 2024, el Cártel de Sinaloa traficó al menos 1.5 millones de kilogramos de cocaína, la mayoría destinada a Estados Unidos.
Impacto en el Cártel de Sinaloa
Las autoridades estadounidenses, encabezadas por la secretaria de Justicia Pam Bondi y el fiscal interino Joseph Nocella Jr., calificaron la declaración de culpabilidad de Zambada como un golpe devastador que ha “decapitado” al Cártel de Sinaloa. Este término refleja la captura y procesamiento de los dos líderes históricos del cártel: Joaquín “El Chapo” Guzmán, condenado a cadena perpetua en 2019, e Ismael “El Mayo” Zambada, quien enfrenta una sentencia similar programada para el 13 de enero de 2026.
El Cártel de Sinaloa, bajo el liderazgo de Zambada y Guzmán, se transformó de una organización regional en la mayor red de narcotráfico del mundo, responsable de introducir toneladas de cocaína, heroína, metanfetamina y fentanilo a Estados Unidos. Los fiscales destacaron que Zambada dirigía una operación altamente militarizada, con un arsenal de armas de grado militar, una fuerza de seguridad privada y un grupo de sicarios responsables de asesinatos, secuestros y torturas. Entre los crímenes atribuidos a Zambada, se encuentra el asesinato de su propio sobrino, ordenado meses antes de su captura.
Sin embargo, aunque la captura de Zambada es un golpe significativo, expertos y autoridades coinciden en que el Cártel de Sinaloa no desaparecerá fácilmente. La organización enfrenta actualmente una crisis interna, con enfrentamientos entre las facciones de “Los Mayos” y “Los Chapitos”. Además, los hijos de Guzmán Loera, como Ovidio Guzmán López (declarado culpable en julio de 2025) y Joaquín Guzmán López (en negociaciones para un acuerdo de culpabilidad), continúan influyendo en la estructura del cártel. Una alianza reciente entre “Los Chapitos” y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), intercambiando territorio por protección, indica una reconfiguración de las dinámicas criminales en México tras la detención de Zambada.
Estrategia de Estados Unidos
La declaración de culpabilidad de Zambada refuerza la estrategia de Estados Unidos de atacar a las cúpulas de los cárteles, enfocándose en los tomadores de decisiones, financieros y ejecutores de violencia, en lugar de solo perseguir las drogas. Terrance C. Cole, director de la DEA, destacó que la captura de Zambada, considerado una “sombra” difícil de atrapar durante décadas, demuestra que “nadie está fuera de nuestro alcance”. Esta estrategia también se aplicó en casos como el de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública de México, condenado en 2024 a más de 38 años de prisión por colaborar con el Cártel de Sinaloa.
El fiscal Joseph Nocella Jr. agradeció la cooperación del gobierno mexicano en el proceso, aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha enfatizado la necesidad de una colaboración bilateral sin injerencia extranjera. México ha negado repetidamente las acusaciones de Zambada sobre la corrupción de policías, militares y políticos, que según él permitían al cártel operar libremente mediante sobornos millonarios. Sheinbaum ha enviado miles de tropas a Sinaloa para contener la violencia desatada tras la captura de Zambada y ha acordado la extradición de más de 50 operativos clave de cárteles, incluyendo a Juan Carlos Felix Gastelum, yerno de Zambada.
Declaraciones de Zambada y su abogado
Durante la audiencia, Zambada reconoció el “gran daño” causado por el narcotráfico y pidió disculpas a las víctimas en Estados Unidos, México y otros países. Admitió haber promovido la corrupción mediante sobornos y haber supervisado operaciones que resultaron en enfrentamientos letales, incluyendo la muerte de personas inocentes. Sin embargo, su abogado, Frank Pérez, fue enfático al aclarar que esta declaración no implica cooperación con las autoridades estadounidenses. “Esto no es un acuerdo de cooperación. El señor no está cooperando, no va a cooperar para nada”, afirmó Pérez, explicando que evitar un juicio no ofrecía beneficios significativos para Zambada, quien enfrenta una probable cadena perpetua. En un comunicado posterior, Pérez reiteró que Zambada no tiene acuerdos con ningún gobierno y pidió a la población de Sinaloa mantener la calma y evitar la violencia.
Implicaciones y perspectivas futuras
La declaración de culpabilidad de Zambada tiene varias implicaciones: Golpe simbólico y estructural: La caída de Zambada, junto con la de “El Chapo” y otros operativos clave como Ovidio Guzmán López, debilita la estructura de mando del Cártel de Sinaloa. Sin embargo, la organización sigue activa, y las alianzas con grupos como el CJNG podrían fortalecer a las facciones restantes.
La administración de Donald Trump, en su segundo mandato, ha intensificado la presión sobre México, amenazando con imponer aranceles del 25% si no se toman medidas más contundentes contra el narcotráfico, especialmente el tráfico de fentanilo. La designación del Cártel de Sinaloa como una organización terrorista extranjera y las sanciones a sus líderes reflejan esta postura. En respuesta, México ha incrementado las extradiciones y operaciones militares en Sinaloa.
La captura de Zambada y las pugnas internas han generado una escalada de violencia en el estado, con enfrentamientos entre facciones que han dejado un alto costo humano. La petición de Pérez para evitar más violencia busca mitigar las represalias, pero la situación sigue siendo volátil.
Aunque Zambada evitó la pena de muerte, enfrenta una cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, según afirmó Pam Bondi. La sentencia, programada para enero de 2026, podría incluir condiciones menos estrictas dependiendo de la información proporcionada, aunque su abogado niega cualquier cooperación. Los fiscales estiman que los activos generados por Zambada ascienden a 15,000 millones de dólares, los cuales podrían ser confiscados por el gobierno estadounidense.
Impacto
La declaración de culpabilidad de Zambada es un triunfo simbólico para Estados Unidos, pero su impacto real en el narcotráfico depende de varios factores. Aunque el Cártel de Sinaloa ha perdido a sus líderes históricos, la organización cuenta con una estructura descentralizada que permite a otras figuras, como los hijos de Guzmán Loera, mantener operaciones activas. La alianza con el CJNG y la continua demanda de drogas en Estados Unidos sugieren que el tráfico de narcóticos persistirá, aunque con posibles reconfiguraciones en las rutas y liderazgos.
Además, la negativa de Zambada a cooperar limita el acceso a información que podría desmantelar redes más amplias, incluyendo posibles vínculos con funcionarios corruptos en México. Este aspecto, junto con las tensiones diplomáticas entre México y Estados Unidos, podría complicar los esfuerzos bilaterales para combatir el narcotráfico. La presidenta Sheinbaum ha insistido en una colaboración sin injerencia extranjera, mientras que las autoridades estadounidenses buscan expandir su influencia en la región.



