La Habana, Cuba.- La isla vive una nueva emergencia energética que golpea directamente al turismo: el Gobierno cubano anunció que desde el 10 de febrero y hasta el 11 de marzo no podrá suministrar queroseno de aviación en ninguno de sus aeropuertos internacionales, según un aviso oficial Notam emitido a pilotos y aerolíneas.
El déficit se atribuye al endurecimiento de las sanciones estadounidenses, agravado por la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el 29 de enero de 2026, que amenaza con aranceles a países que exporten petróleo a la isla, considerada por Washington una amenaza a su seguridad nacional.
Cuba, que produce solo un tercio de sus necesidades energéticas, dependía en gran medida de envíos venezolanos (alrededor del 30 % en 2025), junto con aportes menores de México y Rusia. La presión ha cortado estas vías, profundizando la crisis que ya afecta servicios básicos y la economía.
En respuesta, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó este lunes que Rusia mantiene contactos intensos con las autoridades cubanas por canales diplomáticos y otras vías para buscar soluciones o al menos mitigar los problemas. «La situación en Cuba es realmente crítica», dijo Peskov, y criticó las «medidas sofocantes» de Estados Unidos que generan grandes dificultades.
Peskov subrayó que Moscú hará lo posible por ayudar en la crisis aeroportuaria y facilitar el retorno de turistas rusos. Según la Unión de la Industria Turística Rusa, actualmente hay alrededor de 4,000 turistas rusos en la isla, y por ahora los vuelos programados se realizan con normalidad.
Este episodio representa otro revés para el maltrecho sector turístico cubano, ya afectado por la pandemia de COVID-19, las sanciones prolongadas y los problemas internos que deterioran la oferta y el servicio. La falta de combustible podría cancelar cientos de vuelos semanales y disuadir a visitantes de mercados clave como Rusia y Canadá.