Kabul, Afganistán.- A cinco años de que los talibanes recuperaran el control de Afganistán tras dos décadas, la restauración del gobierno islámico ha derivado en el desmantelamiento sistemático de los derechos de las mujeres y las niñas, borrándolas de gran parte de la vida pública.
De acuerdo con expertos y agencias internacionales, las limitaciones impuestas a la mitad de la población amenazan con lastrar el desarrollo del país durante buena parte de su futuro. Esta situación representa un retorno directo a las condiciones que imperaban a finales de la década de 1990, bajo el anterior régimen talibán.
Para consolidar este control, las autoridades han emitido más de 160 decretos dirigidos específicamente a restringir a este sector de la población, prohibiéndoles el acceso a la educación secundaria y superior, además de limitar su empleo, libertad de movimiento, vestimenta, forma de hablar y capacidad de toma de decisiones.
Durante una reciente evaluación, la agencia de la Organización de Naciones Unidas para las mujeres advirtió que ningún otro país en la época moderna ha desmantelado los derechos de la mitad de su población mediante leyes, políticas y prácticas hasta este extremo, advirtiendo que la superposición de crisis humanitarias y económicas, junto con la profundización de la pobreza, impacta de manera desproporcionada en las mujeres y las niñas.
A estas medidas oficiales se suman crecientes presiones sociales, donde comunidades enteras exigen a las mujeres adaptarse a las normativas vigentes en un entorno de severa marginación.



