Ottawa, Canadá.– En un movimiento que marca un giro geopolítico significativo en Norteamérica, el primer ministro canadiense Mark Carney anunció este viernes un acuerdo comercial con China que reduce drásticamente los aranceles a vehículos eléctricos chinos, a cambio de amplias rebajas en las tarifas que Pekín impone a productos agrícolas canadienses como la canola.
El pacto, sellado tras horas de reuniones con el presidente Xi Jinping en Beijing, representa un desafío directo a la política proteccionista del presidente estadounidense Donald Trump y ocurre a solo días del inicio de las renegociaciones del T-MEC.
“Creo que el progreso que hemos tenido en nuestra vinculación nos prepara bien para el nuevo orden mundial”, declaró Carney sentado frente a Xi, según fuentes oficiales. El acercamiento trasciende lo meramente comercial: busca diversificar mercados y reducir la dependencia histórica de Canadá hacia Estados Unidos, su principal socio, en medio de crecientes tensiones trilaterales.
Xi Jinping destacó que la reunión previa entre ambos líderes en octubre pasado, en Gyeongju (Corea del Sur), abrió una “nueva etapa de desarrollo positivo”. “El desarrollo sano y estable de las relaciones entre China y Canadá redunda en beneficio de ambos países y favorece la paz, la estabilidad, el desarrollo y la prosperidad mundiales”, afirmó el mandatario chino, según la agencia Xinhua.
Carney desafía a Trump y busca diversificación económica
El acuerdo permite la entrada inicial de hasta 49 mil vehículos eléctricos chinos con un arancel preferencial del 6.1%, frente al 100% impuesto por Canadá en 2024. A cambio, China reducirá sus gravámenes a la canola canadiense de alrededor del 85% a cerca del 15% a partir de marzo, liberando casi 3 mil millones de dólares en exportaciones para productores agrícolas, pesqueros y procesadores canadienses. Ottawa aspira a incrementar sus exportaciones a China en 50% para 2030.
Este trato rompe con la línea coordinada que Canadá y Estados Unidos mantenían contra los vehículos eléctricos chinos, y llega en un momento crítico: a una semana de las negociaciones para revisar el T-MEC, el acuerdo comercial que une a las tres naciones norteamericanas. Trump ha calificado el pacto como “sin ventaja real” para Washington y ha intensificado sus ataques desde Detroit, en las instalaciones de Ford, justo cuando se avecina el Mundial de Futbol 2026 que coorganizan los tres países.
Paralelamente, las presiones estadounidenses se extienden a México. Tras una llamada entre Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum, el secretario de Estado Marco Rubio exigió a su par mexicano, Juan Ramón de la Fuente, “resultados significativos y verificables” en el combate a los cárteles y la reducción del tráfico de fentanilo. “El progreso gradual es inaceptable”, señaló la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado en un mensaje público.
Xi Jinping presentó cuatro propuestas clave para la relación bilateral: respeto mutuo a la soberanía y sistemas políticos; desarrollo común con beneficios compartidos y reducción de barreras comerciales; confianza mutua mediante intercambios en educación, cultura, turismo y deportes; y colaboración multilateral en foros como la ONU, G20 y APEC para enfrentar desafíos globales.
El pacto refleja la estrategia de Carney de forjar una “nueva asociación estratégica” con China, enfocada en energía limpia, agroalimentación y tecnología. Tras años de relaciones tensas bajo el anterior gobierno canadiense, esta visita —la primera de un primer ministro canadiense a Beijing desde 2017— busca compensar el daño económico causado por los aranceles estadounidenses y conjurar la vulnerabilidad ante las amenazas de Trump, quien incluso ha mencionado la posibilidad de intervención militar en México contra cárteles.
El anuncio no solo redefine el eje comercial de Canadá, sino que evidencia la fragmentación del bloque norteamericano en un contexto de proteccionismo y realineamientos globales. Mientras Washington endurece su postura, Ottawa y Beijing apuestan por la cooperación pragmática en un mundo multipolar.