Chihuahua, Chih.- La sesión ordinaria del Congreso del Estado derivó en una confrontación política y en la toma de la tribuna por parte de las y los legisladores del grupo parlamentario de morena, luego de que la presidenta de la Mesa Directiva, Joceline Vega Vargas, les negara el uso de la palabra durante el debate de un punto de acuerdo relacionado con la utilización de la imagen de las mujeres en la propaganda política.
El conflicto legislativo se desató en medio de la discusión de una propuesta presentada por la diputada Magdalena Rentería Pérez. Dicha iniciativa solicitaba formalmente al Instituto Estatal Electoral (IEE) iniciar una investigación exhaustiva sobre la organización y el financiamiento de una caravana llevada a cabo recientemente en Ciudad Juárez. Durante dicha movilización pública, se exhibieron mensajes de carácter político en contra de morena y se incluyó la participación de mujeres bailando sobre tractocamiones, hechos que la bancada promotora calificó como una forma de cosificación y violencia política de género, planteando además la necesidad de establecer medidas preventivas de cara al proceso electoral de 2027.
La negativa de la Mesa Directiva y el detonante de la protesta
De acuerdo con el coordinador de la bancada de morena, Cuauhtémoc Estrada Sotelo, la negativa de la presidencia de la Mesa Directiva para conceder la palabra a los legisladores de su partido constituyó una violación flagrante a la conducción imparcial de la sesión y un intento deliberado por coartar el debate democrático. Ante la imposibilidad de fijar una postura institucional sobre el uso de la imagen de las mujeres en la contienda política, los integrantes de la fracción opositora decidieron subir a la tribuna para exigir su derecho a la voz.
El diferendo escaló aún más cuando el diputado del Partido Acción Nacional (PAN), Saúl Mireles, descalificó la intervención previa de la legisladora María Antonieta Pérez al calificarla públicamente como un «show». Esta expresión fue reprochada de inmediato por la bancada de morena, la cual interpretó el comentario como un acto de violencia simbólica y un intento sistemático por desestimar el trabajo parlamentario de las mujeres.
El grupo parlamentario enfatizó que el conflicto en el Poder Legislativo no se reduce a una diferencia de opiniones partidistas, sino a dos problemáticas estructurales: el respeto irrestricto a la pluralidad y a los tiempos de participación de todas las fuerzas políticas en el recinto oficial, y la erradicación de expresiones descalificativas que vulneran el ejercicio legislativo de las mujeres.
Con esta protesta en la máxima tribuna del estado, morena exigió que la conducción de los debates se realice bajo estrictas normas de equidad y respeto institucional, advirtiendo que continuarán defendiendo su derecho a participar libremente en la discusión de los asuntos públicos de la entidad.



