Ciudad de México.- El enfrentamiento entre Alejandro Moreno Cárdenas, conocido como ‘Alito’, presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y Gerardo Fernández Noroña, senador del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), ha escalado en las últimas semanas, pasando de un altercado físico en el Senado a una guerra de declaraciones en redes sociales y medios de comunicación.
El incidente que detonó la controversia ocurrió el 27 de agosto durante una sesión de la Comisión Permanente en el Senado de la República. La disputa comenzó cuando Fernández Noroña, quien presidía la Mesa Directiva, no otorgó la palabra a Moreno cuando este la solicitó durante una discusión sobre temas de traición a la patria. Esto provocó que Moreno subiera a la tribuna para reclamarle directamente, lo que derivó en un altercado físico.
Videos del momento muestran un intercambio de palabras subidas de tono, donde Moreno tocó el brazo de Noroña, quien respondió con un “¡No me toques!”. La situación escaló rápidamente a empujones y manotazos, con frases como “Te rompo tu madre” atribuidas a Moreno. La senadora Dolores Padierna, presente en la escena, intentó mediar, pero también fue empujada durante el incidente. Este episodio fue ampliamente difundido en medios y redes sociales, generando críticas hacia ambos legisladores por su conducta.
La asignación de escoltas y las acusaciones de Moreno
El 5 de septiembre, Fernández Noroña confirmó en sus redes sociales que la Fiscalía General de la República (FGR) le asignó custodia debido a las “agresiones” que, según él, sufrió a manos de Moreno y otros cinco legisladores del PRI. Noroña afirmó que esta medida fue tomada para garantizar su seguridad tras las amenazas recibidas, incluyendo una supuesta amenaza de muerte por parte de Moreno.
En respuesta, Alejandro Moreno utilizó su cuenta de X para arremeter contra Noroña, llamándolo “cobarde”, “cínico”, “mentiroso”, “corrupto” y “coyón”. Moreno criticó la asignación de escoltas, argumentando que los elementos de seguridad deberían estar protegiendo a la ciudadanía en lugar de a un legislador que, según él, no paga por su seguridad. En su mensaje, Moreno exigió que Noroña “regrese” a los escoltas, calificándolos como un gasto innecesario para los mexicanos.
Polémica por la casa en Tepoztlán
Paralelamente, Fernández Noroña ha enfrentado críticas en las últimas semanas por la adquisición de una casa en Tepoztlán, Morelos, valuada en 12 millones de pesos. Este hecho ha generado controversia, ya que el costo de la vivienda es considerado inalcanzable para el ciudadano promedio mexicano. Algunos medios y usuarios en redes sociales han cuestionado cómo Noroña, conocido por su discurso de austeridad y defensa de las clases populares, pudo adquirir una propiedad de este valor.
Noroña ha negado que la casa esté custodiada por elementos de la Guardia Nacional, como se rumoró inicialmente, y aclaró que la seguridad asignada por la FGR es reciente y responde únicamente a las agresiones sufridas en el Congreso. Sin embargo, las críticas no han cesado, y la compra de la propiedad ha sido utilizada por sus detractores, incluido Moreno, para cuestionar su integridad.
Reacciones y consecuencias
El enfrentamiento entre Moreno y Noroña ha avivado el debate sobre el comportamiento de los legisladores en el Congreso y el uso de recursos públicos, como la asignación de escoltas. Mientras Noroña insiste en que las agresiones de Moreno justifican la medida de seguridad, el priista lo acusa de victimizarse y de aprovecharse de los recursos del Estado.
Además, Noroña ha exigido el desafuero de Moreno, argumentando que sus acciones constituyen un delito, incluyendo la supuesta amenaza de muerte. Por su parte, Moreno ha continuado con las acusaciones, calificando a Noroña de “llorón” y cuestionando su credibilidad.
Este enfrentamiento se da en un contexto de alta polarización política en México, donde el PRI, liderado por Moreno, busca reposicionarse como oposición frente al gobierno de Morena. Las acusaciones mutuas entre ambos legisladores reflejan las tensiones entre los partidos y sus liderazgos, así como las estrategias para captar la atención pública en un entorno mediático competitivo.
El pleito entre Alejandro Moreno y Gerardo Fernández Noroña es un reflejo de las profundas divisiones políticas en México y del uso de las redes sociales y los medios para amplificar conflictos personales. Mientras Moreno acusa a Noroña de victimizarse y de malgastar recursos públicos, Noroña defiende su derecho a la seguridad y acusa a Moreno de agresión. La controversia en torno a la casa de Tepoztlán añade una capa adicional de escrutinio sobre Noroña, mientras que las acusaciones de corrupción y amenazas entre ambos legisladores mantienen el tema en el centro de la discusión pública.



