Ciudad de México.- Datos oficiales de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos revelan que siete de cada diez armas aseguradas en territorio mexicano durante 2025 y enviadas a rastrear provinieron de ese país. El informe más reciente de la agencia, actualizado el pasado 25 de agosto, indica que de un total de 32 mil 144 armas decomisadas por las autoridades nacionales, 22 mil 817 —el equivalente al 71 por ciento— tuvieron origen estadounidense.
Del volumen total rastreado, 16 mil 406 piezas, que representan el 51 por ciento, fueron fabricadas directamente en territorio norteamericano, mientras que 6 mil 411 armas de manufactura extranjera ingresaron formalmente al mercado de ese país antes de ser introducidas a México. Con estas cifras, la proporción de armamento estadounidense entre los pertrechos incautados alcanzó su nivel más alto en al menos once años, superando el 67.5 por ciento registrado en 2023 y el 70 por ciento de 2024.
El volumen de armamento procesado por la ATF durante 2025 representa además la cifra más alta desde que comenzaron los registros de la agencia en 2015, año en el que se contabilizaron 18 mil 44 armas, lo que arroja un incremento de 78 por ciento en la última década. En comparación con las 26 mil 759 armas detectadas en 2024, el aumento interanual fue del 20 por ciento. No obstante, en 9 mil 327 casos —el 29 por ciento del total de 2025— la agencia estadounidense no logró determinar el país de procedencia debido a la falta de datos suficientes o a la ausencia de sellos de importación, por lo que no descartó que también hayan transitado por su territorio.
Este flujo de armamento ha marcado la agenda diplomática y los desencuentros bilaterales. Recientemente, el presidente estadounidense Donald Trump calificó ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas a México como el epicentro de la violencia generada por los cárteles. En respuesta, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo refutó el señalamiento al ironizar que, bajo la misma lógica, se podría recriminar el elevado consumo de drogas en la Unión Americana o la intensa producción y exportación de armas hacia la frontera sur, aunque subrayó que ambos gobiernos mantienen una buena relación institucional.



