Nueva York, EE.UU. — Una investigación de The New York Times revela acusaciones de abuso sexual contra César Chávez, cofundador de la Unión de Campesinos (UFW), por parte de varias mujeres, incluidas dos que eran menores de edad en la década de 1970.
Ana Murguia y Debra Rojas, ambas de 66 años actualmente, afirmaron que Chávez las abusó sexualmente durante años cuando tenían entre 12 y 15 años. Murguia describió encuentros repetidos en el despacho de Chávez en La Paz, California, desde los 13 años, que incluyeron besos, caricias y intentos de penetración, aunque nunca relaciones sexuales completas. Rojas relató que Chávez la manoseó a los 12 años y la violó a los 15 en un motel durante una marcha sindical en 1975.
Ambas eran hijas de organizadores sindicales cercanos a Chávez y crecieron en el entorno del movimiento. Sus relatos se corroboraron con entrevistas a familiares y conocidos a quienes confiaron los hechos décadas atrás, así como con documentos, fotografías, correos y registros sindicales revisados por el diario.
La investigación también incluye la declaración de Dolores Huerta, cofundadora de la UFW y aliada histórica de Chávez, quien reveló por primera vez que él la agredió sexualmente en 1966 en Delano, California, y que la presionó para tener relaciones en 1960. Huerta indicó que de esos encuentros nacieron dos hijos que dio en adopción. Dijo que guardó silencio por décadas para no dañar el movimiento.
El Times entrevistó a más de 60 personas, entre excolaboradores, familiares y miembros de la UFW, y revisó cientos de páginas de archivos sindicales, correos confidenciales y grabaciones de audio. Se documentó un patrón de conducta sexual inapropiada con mujeres adultas y voluntarias, incluyendo relaciones extramatrimoniales que resultaron en al menos cuatro hijos con tres mujeres distintas, confirmados por pruebas de ADN.
Chávez, quien murió en 1993, es una figura icónica del movimiento por los derechos de los trabajadores agrícolas y los latinos en Estados Unidos. Recibió la Medalla Presidencial de la Libertad en 1994 y su legado incluye marchas, boicots y mejoras laborales para campesinos.
Ante las indagaciones del Times, la UFW canceló sus celebraciones anuales por el cumpleaños de Chávez (31 de marzo) y emitió un comunicado calificando las acusaciones de “sumamente impactantes” e incompatibles con sus valores. La organización afirmó no tener conocimiento directo de los hechos y ofreció apoyo a posibles víctimas.
La familia de Chávez expresó dolor por las denuncias y dijo honrar las voces de quienes denuncian conductas inapropiadas, sin juzgarlas aún.
Varias mujeres consultadas explicaron su silencio por vergüenza, miedo a dañar la imagen de un héroe latino en tiempos de amenazas a derechos migratorios y por la dinámica de poder en el movimiento de los años 60 y 70. Algunas, como Murguia y Rojas, sufrieron consecuencias duraderas como depresión, adicciones y ataques de pánico.
La investigación ha generado reacciones inmediatas: eventos en honor a Chávez se cancelaron en varias ciudades, y aliados del movimiento expresaron conmoción y llamados a reflexionar sobre el legado sin ignorar las voces de las víctimas.