Chihuahua, Chih.- La pugna interna en el Partido Acción Nacional (PAN) en Chihuahua escaló a un nuevo nivel luego de que el exfiscal general del Estado, César Jáuregui, respondiera con dureza a las declaraciones realizadas por la gobernadora Maru Campos en una entrevista concedida al medio Latinus. A través de un mensaje difundido en redes sociales, el exfuncionario evidenció un profundo quiebre político, denunció presiones desde las esferas del poder y defendió con firmeza su gestión al frente de la seguridad estatal.
El desencuentro político se produce en medio de una disputa abierta por el control y el futuro político de la capital del estado y del propio partido albiazul. La tensión latente entre las distintas facciones panistas se intensificó tras los acontecimientos vinculados al operativo del narcolaboratorio en el municipio de Morelos —conocido públicamente por los hechos ocurridos en «El Pinal»—, un suceso que marcó la agenda de seguridad y derivó en su momento en la salida de Jáuregui de la administración estatal. Lejos de matizar el conflicto, este posicionamiento marca el inicio de una etapa de confrontación abierta de cara a la consolidación de los liderazgos y proyectos políticos locales.
Durante su mensaje, cargado de una visible emoción contenida pero con un tono desafiante, Jáuregui fijó su postura frente a las críticas y advirtió sobre la campaña en su contra:
«Vendrán ataques más duros contra mi persona, mi trabajo y mi propio equipo; quien no ha podido conquistar el corazón de la gente, es capaz de recurrir a cualquier recurso para lograr sus propósitos.»
Al referirse al operativo en el municipio de Morelos, el exfiscal reivindicó la legalidad y la necesidad de intervenir contra la criminalidad, asumiendo las consecuencias de sus actos:
«Los hechos ocurridos en El Pinal marcaron una diferencia y dejaron perfectamente claro que en Chihuahua se combate al narco; en su momento asumí la responsabilidad total y por eso presenté mi renuncia. Si hoy tuviera que tomar nuevamente la decisión de desarticular el narcolaboratorio de Morelos, estoy seguro que lo volvería a hacer, porque lo verdaderamente imperdonable hubiera sido ser omiso y tibio en el combate al crimen organizado.»
Asimismo, el exfuncionario lanzó una advertencia directa sobre su situación legal y su permanencia dentro de las filas del partido, descartando cualquier intento de doblarlo o marginarlo:
«Si hoy, por esos hechos de los cuales tengo perfectamente claro que no existe ningún delito de mi parte, la federación o el estado me fincan alguna responsabilidad, estoy listo para asumirla con orgullo. Por eso hoy les digo: estoy firme y nadie me va a hacer sentir fuera de lugar en mi propia casa.»
En el tramo final de su pronunciamiento, Jáuregui denunció presiones laborales y políticas en contra de la militancia y simpatizantes de su proyecto, exhortándolos a mantener la dignidad:
«Hay quienes hoy sienten presión desde el poder; les digo: su dignidad está primero y su trabajo merece respeto. Nadie debería asistir a un evento por miedo a perder su empleo, nadie debería tener que escoger entre su tranquilidad y su derecho a opinar.»
Finalmente, el posicionamiento cerró con un llamado a la unidad de las bases partidistas, apelando a la historia democrática del PAN en la entidad y cerrando con una advertencia de resistencia:
«A mí no me van a doblar (…) yo no voy a aflojar, cuenten conmigo como yo cuento con ustedes, vamos a darle hasta donde tope.»



