Ciudad Juárez, Chihuahua.- Este 11 de marzo se cumplieron cuatro décadas del trágico fallecimiento del fotógrafo Miguel “Miguelito” Ramos, uno de los reporteros gráficos más queridos y reconocidos de Ciudad Juárez durante las décadas de 1970 y 1980.
Miguelito Ramos perdió la vida en un accidente automovilístico ocurrido en la madrugada del 11 de marzo de 1986, en la peligrosa curva conocida como “Estación Lucero”, un tramo de carretera que por aquellos años era considerado por muchos conductores como “diabólico” debido a su pronunciada geometría, la presencia frecuente de fuertes vientos y la reducida visibilidad, especialmente en horas de la madrugada.
De acuerdo con el relato de familiares, esa madrugada las condiciones climáticas eran adversas: mucho aire y poca visibilidad. Al conductor —su jefe, como lo llamaba con cariño su hijo— “se le durmió el gallo”, expresión popular que alude al momento en que el sueño vence al conductor al volante. El vehículo salió de la carretera en esa curva y el accidente le costó la vida al experimentado fotógrafo.
Miguelito Ramos era una figura muy popular en los medios de comunicación de la frontera. Como reportero gráfico, recorrió las calles de Juárez capturando con su cámara los acontecimientos diarios: desde noticias policiacas, eventos sociales y deportivos, hasta las historias cotidianas de la comunidad juarense. Su trabajo se caracterizaba por la cercanía con la gente, la rapidez para llegar a los hechos y una sensibilidad particular para registrar el pulso de la ciudad.
Colegas y lectores de la época lo recuerdan como un profesional dedicado, siempre con su cámara al hombro, dispuesto a cubrir cualquier asignación sin importar la hora o las condiciones. Su estilo directo y su presencia constante en las calles lo convirtieron en un rostro familiar para muchos juarenses, que veían en sus fotografías el reflejo fiel de su realidad.
El accidente que acabó con su vida dejó un profundo vacío en el gremio periodístico local. En aquel tiempo, los reporteros gráficos trabajaban con equipo análogo, bajo presión de tiempo para revelar y entregar las imágenes a los diarios impresos, en una era en la que la competencia entre medios era intensa y la tecnología aún no permitía la transmisión inmediata.
A 40 años de su partida, familiares —especialmente su hijo, del mismo nombre — mantienen vivo su recuerdo con respeto y cariño. “En Paz Descanse Mi Padre”, escribió uno de sus descendientes al evocar la tragedia, destacando el dolor que aún persiste por la pérdida repentina de quien era, además de un profesional comprometido, un padre y un hombre de familia.
La curva de Estación Lucero, escenario de múltiples percances viales en décadas pasadas, ha sido testigo de otros accidentes a lo largo de los años, aunque con el tiempo se han realizado mejoras en la infraestructura vial de la zona.
Cuatro décadas después, su legado perdura en las miles de fotografías que publicó en la prensa juarense y en el cariño de quienes lo conocieron. Miguelito Ramos sigue siendo, para muchos, el ejemplo del reportero gráfico incansable que documentó con pasión la vida de Ciudad Juárez.
Su memoria permanece como un homenaje a todos aquellos comunicadores que, con su lente, han contribuido a escribir la historia visual de la frontera.



