Ciudad de México.- El coordinador político nacional del Partido Verde Ecologista de México, Arturo Escobar y Vega, reculó en su postura respecto a la sucesión gubernamental de 2027 en Chihuahua, al dar marcha atrás al ultimátum lanzado previamente en Ciudad Juárez y asegurar que su instituto político respetará y respaldará a quien resulte favorecido o favorecida en la encuesta interna de la coalición de la Cuarta Transformación.
Durante una entrevista concedida al periodista Carlos Zúñiga en Milenio Televisión, el estratega del partido del tucán diluyó por completo la advertencia original de competir en solitario con Cruz Pérez Cuéllar si el alcalde con licencia de Ciudad Juárez no encabezaba la candidatura. Tras medir el impacto político del amago frente a liderazgos como el de la senadora Andrea Chávez, Escobar y Vega dejó de ser determinante en sus condicionamientos hacia Morena, reconociendo de manera abierta que la vía institucional y el método demoscópico del partido mayoritario serán los ejes rectores definitivos de la alianza.
El encuentro televisivo estuvo marcado por un notorio descuido conceptual que evidenció el carácter utilitario de las negociaciones, ya que a lo largo de la conversación el líder político refirió al presidente municipal juarense como «Cruz López» hasta en cuatro ocasiones distintas, asimilando de manera natural el error planteado en las preguntas del conductor. A pesar de los constantes lapsus con el apellido del político fronterizo, el operador nacional insistió en repetir sus palabras de apoyo hacia el alcalde con licencia, aunque despojando al discurso de la fuerza de chantaje con la que irrumpió originalmente en territorio estatal.
Con esta evidente rectificación discursiva, el PVEM consumó una visible pérdida de fuerza negociadora en las mesas nacionales, exponiendo que el posicionamiento radical en la frontera funcionó únicamente como una estrategia de presión temprana. El viraje de la dirigencia nacional confirma que la cúpula del Verde Ecologista no estuvo dispuesta a sostener el amago de fractura en las plataformas de cobertura federal, priorizando la disciplina institucional y la supervivencia de sus prerrogativas dentro del bloque oficialista por encima del condicionamiento de sus candidaturas locales.



