Lima . Perú.- Más de 27 millones de ciudadanos peruanos están convocados a las urnas este domingo para definir, en una segunda vuelta electoral, quién asumirá la presidencia de la República para el periodo gubernamental de los próximos cinco años, en un proceso marcado por una profunda polarización y visiones de país completamente opuestas.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) dio inicio a la jornada desde las primeras horas del día con la apertura de los locales de votación en las 24 regiones del país y en la Provincia Constitucional del Callao, además de las mesas destinadas para los electores residentes en el extranjero. El balotaje presidencial se presenta tras una primera vuelta celebrada el pasado 12 de abril, la cual destacó por una fragmentación histórica con 35 candidatos en la contienda, de los cuales ninguno logró alcanzar el 20 por ciento de los respaldos emitidos.
La jefatura del Estado se disputa entre Keiko Fujimori, candidata de la fuerza de derecha Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, representante de la coalición progresista Juntos por el Perú. Los dos aspirantes reflejan las dos corrientes políticas dominantes del Perú contemporáneo, con discursos fuertemente vinculados a herencias de administraciones anteriores: el fujimorismo conservador en el caso de la candidata, e ideas asociadas al modelo socialista del expresidente Pedro Castillo en el caso del candidato de izquierda, en cuyo gabinete ministerial se desempeñó como titular de la cartera de Turismo.
En materia de propuestas de gobierno, los planes presentan directrices contrarias para la economía y la seguridad pública. Keiko Fujimori fundamenta su plataforma en el fortalecimiento de la economía social de mercado y un shock desregulatorio orientado a eliminar trámites burocráticos para atraer inversiones privadas, además de proponer estrategias de vigilancia tecnológica masiva y la edificación de centros penitenciarios de máxima seguridad para contener la delincuencia. Por su parte, Roberto Sánchez impulsa un programa enfocado en la transformación estructural de las instituciones y un papel más activo del aparato estatal en la administración de recursos y programas de desarrollo social, manteniendo un fuerte respaldo en las regiones del sur del país, como Cusco y Ayacucho.
Los últimos sondeos publicados por firmas encuestadoras reflejan un escenario de empate técnico con un importante sector de votantes indecisos o inclinados hacia el voto nulo y en blanco. El estudio de la consultora Datum asignó en sus últimas mediciones un 39.7 por ciento de la intención de voto general para la abanderada de Fuerza Popular frente a un 35.4 por ciento para el líder de Juntos por el Perú, reduciéndose las distancias en los votos válidos. Analistas políticos locales señalaron que el principal reto de ambos proyectos de gobierno ha sido moderar el discurso para captar el sufragio del sector moderado de la población en un contexto de desconfianza civil, tras una década en la que el país ha tenido ocho mandatarios debido a constantes crisis de gobernabilidad.
La ONPE informó que el procesamiento y la difusión de las actas oficiales preliminares se realizarán de forma continua tras el cierre de las mesas receptoras de votos. Las autoridades electorales reiteraron que el conteo oficial definitivo se desarrollará de conformidad con las normativas vigentes del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) a fin de otorgar plenas garantías de legalidad al proceso en el que se elegirá a la máxima autoridad del Poder Ejecutivo y a dos vicepresidentes.



