Washington, D.C.- En conferencia de prensa desde la Casa Blanca para conmemorar su primer año de regreso a la presidencia, Donald Trump afirmó que Estados Unidos ha iniciado operaciones terrestres contra los cárteles de droga mexicanos, tras designarlos —junto con la pandilla MS-13— como organizaciones terroristas extranjeras.
“Estamos empezando a atacarlos por tierra”, declaró Trump, asegurando que el tráfico marítimo de drogas se redujo un 97 % gracias a medidas previas, y que las acciones terrestres resultarán “mucho más fáciles”. Esta declaración revive tensiones bilaterales con México, donde el gobierno ha rechazado cualquier intervención unilateral estadounidense en su territorio, insistiendo en la cooperación soberana.
Trump también reiteró su decisión unilateral de renombrar el Golfo de México como “Golfo de América”, argumentando que Estados Unidos controla el “92 % de la línea costera” —cifra no respaldada por fuentes oficiales ni mapas geográficos, que muestran costas compartidas con México y Cuba—. En tono jocoso, admitió haber considerado llamarlo “Golfo de Trump”, pero optó por el cambio actual “para evitar críticas de la prensa”, aunque dejó abierta la posibilidad futura.
En otro frente, Trump criticó a la ONU por “no haber estado a la altura de su potencial” y sugirió que su recién creada “Junta de la Paz” —integrada por figuras como Marco Rubio, Tony Blair y Jared Kushner— “podría” reemplazarla algún día. La iniciativa, inicialmente enfocada en supervisar el frágil alto el fuego en Gaza (donde más de 460 palestinos, incluidos 100 niños, han muerto desde octubre pese a la tregua), genera alarma entre diplomáticos por su posible erosión del multilateralismo.
Expertos advierten que estas medidas —desde designaciones terroristas hasta cambios geográficos simbólicos— podrían escalar conflictos regionales sin resolver el origen del narcotráfico ni la inestabilidad en Oriente Medio.
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