Chihuahua, Chin.- La Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SDUE) anunció el arranque de la temporada de caza deportiva, conocida como turismo cinegético, en predios registrados como Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA).
Esta actividad, coordinada por el Departamento de Vida Silvestre, busca promover el aprovechamiento sustentable de la fauna, fomentar la reproducción y mejora genética de especies, y estimular el desarrollo económico en zonas rurales.
Legalmente establecida en el estado desde 1952, la caza deportiva se rige por la Ley General de Vida Silvestre y su Reglamento. Desde 2005, un convenio con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) descentralizó 20 trámites, incluyendo la autorización de aprovechamiento extractivo.
Las especies permitidas incluyen venado cola blanca, venado bura, coyote, puma, pecarí de collar, conejo, liebre, codorniz, guajolote silvestre, palomas y aves acuáticas migratorias como gansos, patos y grullas, además de jabalí europeo y borrego berberisco.
las temporadas varían por especie. Para mamíferos como el venado cola blanca y el pecarí de collar, la época hábil va del 14 de noviembre de 2025 al 8 de marzo de 2026, con límites de posesión de un ejemplar por cazador. Aves como patos y codornices tienen periodos similares, con límites que oscilan entre 1 y 30 individuos, dependiendo de la especie.
Restricciones incluyen especies bajo protección especial, como la codorniz Moctezuma (límite de 5).Para participar, los interesados deben contar con un predio UMA, un Plan de Manejo elaborado por un técnico registrado y demostrar que las tasas de caza no afectan la renovación natural de las poblaciones. Se pagan derechos por «cintillos de cobro cinegético», etiquetas que acreditan la legalidad del ejemplar.
Actualmente, Chihuahua cuenta con unas 250 UMA activas, muchas ofreciendo servicios integrales como hospedaje, guías y trámites de exportación. Esta industria genera un impacto económico significativo, estimado en 10 a 15 millones de dólares anuales, beneficiando comunidades rurales. Además, programas estatales como el de conservación del borrego cimarrón aseguran el manejo responsable.
Expertos destacan que esta práctica no solo proporciona experiencias únicas a cazadores, sino que contribuye a la biodiversidad al controlar poblaciones y financiar proyectos de conservación. Sin embargo, se enfatiza el cumplimiento estricto de normas para evitar impactos negativos en el ecosistema.